Para cuatro personas
Preparación: remojo la víspera; cocción:
15 a 20 minutos
½ k de bacalao de la parte
lateral; 1 ½ dl de aceite de oliva refinado; 4 dientes
de ajo; ½ guindilla (si se quiere muy picante)
Poner el bacalao en remojo en agua fría
durante 24 o 36 horas, cambiándole el agua varias veces.
Al comenzar el guiso lavar nuevamente el bacalao; escamarlo;
lavar de nuevo; poner encima un paño para que escurra.
Pelar y cortar los ajos por el medio; poner el aceite en una
cazuela de barro al fuego; cuando ya está caliente
echar los ajos y la guindilla; cuando ya están dorados
retirarlos con la espumadera y reservarlos.
En la misma cazuela y con el mismo aceite colocar los trozos
de bacalao con la piel hacia abajo (la parte de la piel que
toque el fondo de la cazuela); coger la cazuela con las manos,
levantándola mínimamente del fuego y comenzar
moverla rítmicamente sin cesar, durante 10 o 15 minutos
(depende de la calidad del bacalao); este movimiento con el
aceite caliente sobre el bacalao extrae la gelatina de la
piel y consigue la ligazón de la salsa que se va formando.
Cuando la salsa se convierte en una mahonesa ligera está
hecho el plato; poner los ajos y la guindilla por encima;
dejar un momento al fuego sin dejar de mover la cazuela y
servir muy caliente.
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