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estilo es ingrediente esencial, aunque no
el único, de la forma novelesca. Las
novelas están hechas de palabras, de
modo que la manera como un novelista elige
y organiza el lenguaje es un factor decisivo
para que sus historias tengan o carezcan de
poder de persuasión. Ahora bien, el
lenguaje novelesco no puede ser disociado
de aquello que la novela relata, el tema que
se encarna en palabras, porque la única
manera de saber si el novelista tiene éxito
o fracasa en su empresa narrativa es averiguando
si, gracias a su escritura, la ficción
vive, se emancipa de su creador y de la realidad
real y se impone al lector como una realidad
soberana".
En "Cartas a un joven
novelista", Ariel/Planeta, p. 39.
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