| "Fue
una de las características de la ideología
y la novela indigenistas, en las que había
una división topográfica de
la maldad y la bondad. El bien y el mal estaban
determinados geográficamente. En la
obra de [José María] Arguedas
esto siempre ocurre, a pesar de él
mismo. Aunque estaba consciente de que era
un absurdo y racionalmente lo combatía,
cuando se ponía a escribir y se abandonaba
a sus demonios, este tópico indigenista
asomaba, a veces con discreción y a
veces, como en esta novela [Todas las sangres]
de manera avasalladora".
En "La utopía
arcaica. José María Arguedas
y las ficciones del indigenismo" (FCE,
1996), pag. 271.
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