
GTB,
que antes que como novelista o periodista, siempre se definió como “un
profesor”, tras su vuelta a Santiago, en 1939, preparó y
ganó la oposición a catedrático de Instituto.
Allí nació Francisco Xavier, su cuarto hijo.
En adelante, su lugar de residencia estaría ya determinado
por su destino profesional. Fueron los años en que conoció a
fondo la ciudad: su particular entramado social; su arquitectura;
sus piedras; su luz, cambiante según la lluvia o las
nieblas. Por entonces inició la colaboración en la
revista Escorial, que dirigía Dionisio Ridruejo,
un intento, tras la guerra, de recuperar la actividad cultural
que se había perdido con el exilio de la intelectualidad
republicana.
En 1942 dejó Santiago y regresó a Ferrol, al instituto. Allí la
vida sería más asequible y más tranquila, y allí seguiría
hasta 1947. Fueron años de vida ferrolana, ciudad lógica
y racionalista, en que GTB se dedicó a enseñar, a leer, a jugar
al bridge y a hacer tertulia. De 1941 a 1946 salieron a la luz tres
piezas de teatro –Lope de Aguirre (1941), República
Barataria (1942) y El retorno de Ulises (1946)– y sus dos
primeras novelas: Javier Mariño (1943, secuestrada por la censura
a los pocos días) y El golpe de estado de Guadalupe Limón (1946).
En 1947 se le abrió un nuevo rumbo fuera de Galicia. Se trasladó a
Madrid, donde obtuvo una plaza de profesor en la Escuela de Guerra Naval; además,
ejerció la crítica teatral para el diario Arriba y Radio
Nacional de España. Pronto pasó a ser uno de los críticos
más temidos, y a la vez más respetados, de la capital. En 1948
publicó un libro de viajes –Compostela y su ángel–. En
1949, una novela –Ifigenia– y un manual universitario –Literatura
española contemporánea–, e inició la colaboración
con el cineasta José Antonio Nieves Conde, para el que prepararía
el guión de una película emblemática: Surcos (1951).
En 1950 había ultimado la novela La Princesa Durmiente va a la escuela, para
la queno encontraría editor hasta 1983.
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En Madrid,
la crítica, la Escuela de Guerra, la vida de la capital
y el cine no le dejaban tiempo para la novela, hasta que en 1957
apareció El señor llega, primera parte de
su trilogía Los gozos y las sombras, cuya acogida no
fue buena –a GTB se le conocía más como crítico
y así se le había catalogado–, y esto le tentó a
dejar la novela. Además, en enero de 1958 falleció su
esposa, Josefina, que padecía una enfermedad crónica.
La firma de un manifiesto de repulsa determinó que GTB perdiera su puesto en la Escuela de Guerra Naval y su espacio en prensa y radio.
En 1959, el premio de Novela de la Fundación Juan March
para El señor llega hizo que se obligara a terminar
la trilogía. La segunda parte, Donde da la vuelta el
aire, apareció en 1960.
Ese mismo año contrajo
matrimonio con Fernanda Sánchez-Guisande, y la primera hija
de ambos, Fernanda, nació en 1961. La Pascua triste,
cierre de la trilogía, no tuvo crítica ni publicidad,
una consecuencia más de haber criticado, él y otros
intelectuales, la represión de las huelgas asturianas de
1962. La firma de un manifiesto de repulsa determinó que
GTB perdiera su puesto en la Escuela de Guerra Naval y su
espacio en prensa y radio. Fue poco antes de la dificultosa salida –por
culpa de la Censura–, en 1963, del Don Juan. En
1962 había nacido otra hija, Francisca, y en 1963 nació un
varón, Álvaro.
En 1964
pidió el reingreso en la enseñanza pública
y regresó a Galicia, a Pontevedra, destinado al
instituto Femenino. En Pontevedra cultivó otra faceta periodística
con el inicio de la columna A modo, en el diario Faro
de Vigo. Fue tiempo para recuperar el contacto con Galicia
tras más de quince años en Madrid. Su hijo Jaime
nació ese mismo año, y en 1966 Juan Pablo, justo
antes de aceptar la invitación de la Universidad de Nueva York, para ejercer como profesor distinguido de Literatura Española en el campus de Albany.
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Albany,
aparte de la seguridad económica, supuso el encuentro con
otra forma de vivir: no hay cafés, no hay vida nocturna,
no hay teatros ni cines… pero hay tiempo para pensar y para
escribir. A lo largo de los años en Albany se gestaron dos
novelas: Off-side (1968), y La saga/fuga de J. B. (1972), que
publicaría ya en España. La morriña y el inglés
de los hijos en la mesa –nacieron dos más allí:
Luis Felipe en 1967 y José Miguel en 1969– empujó al
matrimonio a volver a España, de nuevo a Madrid. GTB impartirá clases
en clases en el instituto de Orcasitas de 1970 a 1973, compaginándolo
con viajes a Albany. 1972 fue su último año de residencia
en la capital, doce meses intensos a causa del gran éxito
obtenido con la publicación de La saga/fuga de J. B., que
recibió el premio de la Crítica y el Ciudad de Barcelona.
En 1973 regresó a Vigo, y ejerció en el instituto
de La Guía.

En Campos del Puerto (Mallorca, 1947)
En 1975 pidió el traslado al Instituto Torres Villarroel
de Salamanca, donde ocuparía la cátedra hasta 1980
y de donde ya no se movería. Poco antes de morir Franco
había sido elegido académico de número de la
Real Academia Española. En Salamanca continuó con su
actividad literaria y de columnista, pues desde su vuelta a Vigo
publicaba una columna en el diario Informaciones: Cuadernos
de La Romana (después Torre del Aire). En 1975
publicó también uno de sus ensayos más conocidos: El
Quijote como juego. En 1977, año en que leyó su
discurso de ingreso en la RAE, publicó Fragmentos de Apocalipsis, novela
premiada con el de la Crítica, y en 1979 un libro de relatos: Las
sombras recobradas.

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