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| Existen
dos pueblos de Roquedal completamente distintos:
uno es el normal, donde brilla el sol y suena
la playa, y el otro se encuentra en los libros.
He querido escribir esta especie de diccionario
basándome en los dos. Los libros donde
se menciona Roquedal son, por orden de publicación:
“Planos”, “Cartas de un
asesino insignificante”y “La dama
número trece”, pero todos se
refieren a historias del pasado. Es posible
(sueño con esa posibilidad) que alguien
escriba otro libro con alguna historia de
ahora. ¿Quizá la mía?...
Bueno, soy demasiado presuntuosa. En todo
caso, espero que esta especie de diccionario
me ayude a comprender mejor el pueblo, porque
estoy segura de que Roquedal alberga un secreto,
un enigma muy grande, y solo reuniendo todos
los datos voy a ser capaz de resolverlo…
Las
entradas están dispuestas en orden
alfabético y entre paréntesis
incluyo el título del libro (o los
libros) donde encontré la referencia.
Cuando no hay títulos… ¡la
referencia soy yo! Es decir, mi propia historia
(a lo mejor seré yo quien la narre
en el futuro).
Soledad
Olmos
Verano de 2003 |
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Joaquín,
el del taller.
(Planos)
“Un hombre grueso, frutal,
con mono de trabajo azul plagado
de manchas negras y tirantes…
Llevaba gafas y boina, por ese
orden, porque las primeras eran
tan gruesas que parecían
una máscara y la segunda
se aplastaba, plana y pequeña,
como el cuero cabelludo sobre
su enorme cabeza.” Así
describe Roimar a Joaquín,
mecánico del taller de
reparación de automóviles
que se encuentra en la carretera
del norte. Yo no lo he visto:
creo que ha muerto ya. Pero
el taller permanece.
Joaquín,
el de la Trocha.
(Cartas
de un asesino insignificante)
El dueño del bar de la
Trocha sigue allí, y
se llama Joaquín. Está
casi completamente calvo. A
mí no me saluda, pero
me mira. Tiene más confianza
con los hombres, sobre todo
de su edad.
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Marta.
(Planos)
La ATS del doctor Torres, gruesa,
de pelo teñido de rojo.
Tuvo un momento de sinceridad
con Roimar cuando le expresó
sus temores y obsesiones con
Roquedal. Que yo sepa (nunca
he visitado la clínica),
ya se ha jubilado.
Mohedano,
Amparo.
(Cartas
de un asesino insignificante)
A Carmen del Mar la leyenda
de Amparo se la cuenta Juan
Hernández, el farmacéutico.
Amparo, una niña muy
guapa, fue un día a comprar
el pan… y alguien la raptó.
Regresó más tarde
por el camino del bosque. Estaba
viva, pero le habían
hecho daño… Se
acusó a algunos gitanos.
Sin embargo, Amparo callaba
y escribía poemas extraños:
“¿Quién
soy?, me pregunta el espejo.
¿Quizá la vida?
Soy tu consorte real”.
Un día volvió
a escaparse de casa y la encontraron
muerta al fondo de un barranco.
A mí esta historia me
da escalofríos.
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Nombres
del pueblo.
(Planos)
Roimar insiste en la idea de
que Roquedal es también
otros pueblos. En concreto,
él encuentra tres más:
“Estío”,
“Otoño Circular”
y “Eter”. Cada uno
de ellos posee objetos que le
pertenecen, aunque “Eter”
está escrito como una
pintada en las paredes del cementerio
(he ido al cementerio y no lo
he visto, pero es verdad que
hay muchas pintadas). Lo más
extraño es que, según
Roimar, los habitantes de Roquedal
conocen bien estos otros pueblos.
Pero ¿qué habitantes?
Los únicos que le hablan
de ellos son Rocío y
Baltasar Párraga…
Nombres
del pueblo.
(Planos)
Roimar insiste en la idea de
que Roquedal es también
otros pueblos. En concreto,
él encuentra tres más:
“Estío”,
“Otoño Circular”
y “Eter”. Cada uno
de ellos posee objetos que le
pertenecen, aunque “Eter”
está escrito como una
pintada en las paredes del cementerio
(he ido al cementerio y no lo
he visto, pero es verdad que
hay muchas pintadas). Lo más
extraño es que, según
Roimar, los habitantes de Roquedal
conocen bien estos otros pueblos.
Pero ¿qué habitantes?
Los únicos que le hablan
de ellos son Rocío y
Baltasar Párraga…
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Objetos
misteriosos.
(Planos)
Roimar describe algunos objetos
hallados en el trastero de la
casa de Roberto Torres, el médico:
1) un disco de cerámica
con una nube clara grabada en
una cara y otra oscura en la
opuesta, con el nombre de Estío
grabado, 2) Dos lingotes largos
con unas ramas grabadas a su
alrededor, también de
Estío, 3) Un disco de
bronce que quizá sea
una circunferencia (Roimar no
lo explica bien), con el nombre
de Otoño Circular, 4)
Un vasito de cristal con un
signo grabado en el fondo (pero
se rompe antes de que Roimar
pueda describirlo), de Otoño
Circular, y 5) Un mecanismo
metálico formado por
una barra en cuyos extremos
se balancean un espejito cuadrado
y la figura de un animal sobre
el que Roimar no está
seguro (quizá un conejito),
de Estío. Ignoro qué
significan o para qué
sirven (ver “Nombres del
pueblo”).
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