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| Existen
dos pueblos de Roquedal completamente distintos:
uno es el normal, donde brilla el sol y suena
la playa, y el otro se encuentra en los libros.
He querido escribir esta especie de diccionario
basándome en los dos. Los libros donde
se menciona Roquedal son, por orden de publicación:
“Planos”, “Cartas de un
asesino insignificante”y “La dama
número trece”, pero todos se
refieren a historias del pasado. Es posible
(sueño con esa posibilidad) que alguien
escriba otro libro con alguna historia de
ahora. ¿Quizá la mía?...
Bueno, soy demasiado presuntuosa. En todo
caso, espero que esta especie de diccionario
me ayude a comprender mejor el pueblo, porque
estoy segura de que Roquedal alberga un secreto,
un enigma muy grande, y solo reuniendo todos
los datos voy a ser capaz de resolverlo…
Las
entradas están dispuestas en orden
alfabético y entre paréntesis
incluyo el título del libro (o los
libros) donde encontré la referencia.
Cuando no hay títulos… ¡la
referencia soy yo! Es decir, mi propia historia
(a lo mejor seré yo quien la narre
en el futuro).
Soledad
Olmos
Verano de 2003 |
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Espigón.
(Planos,
Cartas de un asesino insignificante)
Suelo venir al espigón
todas las mañanas. Al
principio me pareció,
simplemente, un grupo de rocas
que se adentran en el mar para
formar la pequeña ensenada
de la playa. Pero ciertas mañanas
pienso en la frase de Carmen
del Mar: “El clamor del
mar contra la piedra es pavoroso;
los antiguos habrían
inventado un monstruo con eso”.
Desde esas rocas se arrojaron
(al parecer con la misma intención)
Alejandro Guerín y Marcelino
Roimar, cuyos cuerpos aparecieron
flotando en el mar.
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| Fernando,
Don.
(Planos,
Cartas de un asesino insignificante)
El antiguo cura de Roquedal
era un hombre jovial, mañoso
y siempre dispuesto a arreglar
una silla o un alma. Era muy
amigo de Manuel Guerín.
Roimar y Carmen del Mar hablaron
con él. Ya había
fallecido cuando yo llegué.
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Guerín,
Alejandro.
(La dama
número trece)
De este misterioso anciano,
tío lejano de Manuel
Guerín y abuelo materno
de César Sauceda, solo
conozco lo que escribió
Somoza en “La dama número
trece”. ¿Es posible
que Manuel no dejara ningún
testimonio sobre la persona
que tanto le influyó?
En esa novela se dice, entre
otras cosas, que era aficionado
al alcohol, que se suicidó
arrojándose desde el
espigón y que su cadáver
apareció un día
flotando en la playa. La narración
de Sauceda en “La dama
número trece” tiene
toda la apariencia de ser una
invención para encajar
con el truculento tema de la
novela y con la muerte del propio
Sauceda.
Guerín,
Manuel.
(Cartas
de un asesino insignificante,
La dama número trece)
“El solitario de la torre”,
o “el ermitaño”,
lo llamaban. Era sobrino-nieto
de Alejandro Guerín,
el poeta, y primo de César
Sauceda. Carmen del Mar lo conoció
muy bien, y Baltasar Párraga
también. Tuvo un amor
eterno: Carmela Cruz, hermana
de Paca, la del hostal. Vivió
una temporada en París,
como su tío, y, al igual
que este, regresó al
pueblo para quedarse. Cuando
murió Carmela, Guerín
casi enloqueció. Curiosamente,
años después,
cuando conoció a Carmen
del Mar, no le habló
de Carmela, solo de su hermana
Paca. “La única
hermana de Paca había
muerto joven”: esto es
lo que dice Carmen del Mar acerca
de Carmela. Guerín es
autor de una colección
de poemas, “Arriada”,
y de varios libros de cuentos
basados en leyendas del pueblo.
Su aspecto, según Carmen
del Mar, era “intrigante”.
Ella lo describe así:
“Pelo blanco y lacio con
mechones amarillo-orín;
tupidas cejas negras sobre los
ojos azul oscuros, muy brillantes
al fondo del todo, como túneles;
ropa sencilla pero al mismo
tiempo chocante, siempre un
jersey y una camisa, haga el
tiempo que haga, y unos tejanos
desteñidos”. Logró
adquirir un viejo almacén
de pescadores y lo transformó
en una casa-barco junto al mar.
Es digna de ver, aunque está
muy abandonada y dicen que la
van a echar abajo.
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Hernández,
Juan.
(Planos,
Cartas de un asesino insignificante)
El farmacéutico más
célebre del pueblo, un
individuo delgado y seco, con
bigote y gafas, cuya principal
costumbre al hablar consiste
en la contradicción:
le gusta más el mar pero
prefiere la montaña,
le agrada el buen tiempo pero
le gustaría que lloviese,
etc. Ya está jubilado.
La farmacia la lleva su hija.
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