Existen dos pueblos de Roquedal completamente distintos: uno es el normal, donde brilla el sol y suena la playa, y el otro se encuentra en los libros. He querido escribir esta especie de diccionario basándome en los dos. Los libros donde se menciona Roquedal son, por orden de publicación: “Planos”, “Cartas de un asesino insignificante”y “La dama número trece”, pero todos se refieren a historias del pasado. Es posible (sueño con esa posibilidad) que alguien escriba otro libro con alguna historia de ahora. ¿Quizá la mía?... Bueno, soy demasiado presuntuosa. En todo caso, espero que esta especie de diccionario me ayude a comprender mejor el pueblo, porque estoy segura de que Roquedal alberga un secreto, un enigma muy grande, y solo reuniendo todos los datos voy a ser capaz de resolverlo…

Las entradas están dispuestas en orden alfabético y entre paréntesis incluyo el título del libro (o los libros) donde encontré la referencia. Cuando no hay títulos… ¡la referencia soy yo! Es decir, mi propia historia (a lo mejor seré yo quien la narre en el futuro).

Soledad Olmos
Verano de 2003

DESTACADO:
Asesino de Roquedal, El. (Cartas de un asesino insignificante)

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Asesino de Roquedal, El.
(Cartas de un asesino insignificante)
No solo ha sido la lectura de esas dos novelas sino también algo que puede percibirse en el pueblo… ¿Existe realmente el Asesino de Roquedal? En la historia de Carmen del Mar, el Asesino dice: “Yo no mato, yo hago morir”. No creo entender bien la diferencia… ¿Quiere decir que mata involuntariamente? A veces pienso que no tardaré en conocer a mi propio Asesino de Roquedal…

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Bailarina calva, La.
(Planos)
No comprendo quién o qué es esta figura desnuda que el doctor Roimar ve danzar bajo el sol… Tampoco quiero saberlo. Creo que Roimar había enfermado y esto era una alucinación, pero…

Blasco, Luis.
(Cartas de un asesino insignificante)
Luis, hermano de Belén, se trasladó a Roquedal cuando era muy joven y con otros amigos (Igg entre ellos) compró y acondicionó una casucha frente al espigón. . Allí pintaban y organizaban fiestorros. Luis empezó a vender sus cuadros a los turistas. Su aspecto de hippie resultaba anticuado, pero él presumía de ser un dinosaurio de la movida de los sesenta. Carmen del Mar lo conoció durante la temporada que vivió en Roquedal, justo meses antes de que Luis (haciendo honor a su aspecto de hell angel) se matara con su moto regresando al pueblo. Dicen que le gustaba Lovecraft. He visto sus cuadros: casi todos son de personas que parecen estar dormidas o muertas. Por cierto que Carmen del Mar cree verlo en una ocasión, en el pueblo, después de muerto. Se trata de una fantasía, sin duda, pero aun así me hiela la sangre…

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Carmen, la matrona.
(Planos)
Carmen, la antigua matrona de Roquedal, era supercélebre, sobre todo, por la belleza de su hija Rocío. Roimar sí la conoció. Un párrafo en su descripción de esta señora (siempre tan minucioso el señor Roimar) me ha encantado: “…tiene algo salvaje, como si a fuerza de atender partos hubiera llegado a pensar que todas las cosas importantes de la vida se obtienen así: con la violencia controlada, con el poder de la labor instantánea, con la fuerza de los brazos”. Por lo demás, bastante entrometida. Cuando yo llegué, Carmen ya había fallecido y su hija Rocío se había marchado del pueblo… ¡Qué pena, porque me hubiese gustado conocerlas!

Cementerio.
(Planos, Cartas de un asesino insignificante)
El cementerio de Roquedal es más bonito que el pueblo. Existen algunas tumbas desconcertantes, como esa donde solo hay una letra: “W”. Roimar vio en sus paredes la palabra ETER escrita con aerosol, Carmen del Mar quedó impresionada con los epitafios que, en algunos casos, eran verdaderos poemas. En cuanto a Baltasar Párraga, ¡el cementerio era su lugar habitual para pasear!...

Cruz, Paca.
(Cartas de un asesino insignificante)
Regentaba el Hostal Enrique (el nombre de su marido), que luego se convirtió en el Hostal de la Playa y fue adquirido por Margarita Ripoll. Una mujer decidida y voluntariosa, que presumía de saber el futuro. Su hermana Carmela Cruz murió de cáncer cuando aún era joven. Al parecer, Manuel Guerín y Carmela se amaban apasionadamente. Paca le contó una vez a Guerín que todo Roquedal podía explicarse por las cartas del Tarot… (En tal caso, ¿qué carta me representaría a mí?)

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Dama número trece, La.
(La dama número trece)
Una novela de terror donde, inesperadamente, se menciona a César Sauceda (oriundo de Roquedal, primo de Manuel Guerín y profesor emérito de Literatura de la Universidad Complutense de Madrid), que murió el año pasado en un incendio junto a su compañera Susana Blasco (nada que ver con los Blasco de Roquedal), y a Alejandro Guerín, tío abuelo de Manuel y abuelo materno de Sauceda. La novela está escrita por José Carlos Somoza y es una especie de cuento terrorífico que me ha dado algo de miedo pero al que no he hecho ningún caso. Sin embargo, esta historia de Alejandro Guerín intercalada es extraña… ¿Pura invención de Somoza, o de Sauceda?

Damas, Las.
(La dama número trece)
No hay ninguna leyenda en Roquedal (que yo sepa) que hable de ellas, aunque Manuel Guerín hace una velada referencia a ese mito cuando afirma que la literatura tiene más poder del que creemos.

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