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Esto
sucedió así. Un periodista me preguntó
cierta vez cómo me había surgido la
idea de una novela determinada. Respondí:
"Escuchando tal música". Tiempo
después, otro periodista me preguntó
lo mismo con otra novela, y resultó que había
sido otra música la inspiradora. Tras varias
preguntas y respuestas parecidas me percaté
de las coincidencias, como nos percatamos de que
caminamos de forma llamativa o tenemos un determinado
tic cuando alguien nos lo hace notar, y, de este
modo, comprendí que la música me inspiraba
cosas, o, por lo menos, que la música me
resultaba muy importante para crear.
No tengo ni idea de si a otros escritores les ocurre
lo mismo. Debo aclarar que, por lo general, no oigo
música cuando escribo (me consta que otros
sí lo hacen), de igual manera que tampoco
escuchaba música cuando estudiaba, pero una
música específica se encuentra casi
siempre en el origen de cada una de mis novelas,
y de esto me vine a percatar hace poco. Lo escribo
ahora porque lo he pensado ahora: como dicen los
magos y entertainers (aunque siempre mientan) esto
"no estaba preparado".
No me preguntéis la causa. Me gusta mucho
la música, eso sí, pero ignoro por
qué una melodía en especial me induce
a escribir algo tan complejo como una novela. Me
limito a contar lo que ocurre, no a explicar el
porqué, y en esto me comporto como cualquier
otro escritor.
Seguidamente ofrezco una lista de las músicas
que yacen en la profundidad de cada una de mis novelas.
Cito el título de la novela y luego hablo
de la música inspiradora. |
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