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EL TIOVIVO POLÍTICO
En toda sociedad humana existe una minoría
que manda y una mayoría que obedece.
La primera impone sus leyes, a las que llama
Justicia, y defiende sus valores (consagrados
con el nombre de orden natural o revelación
divina) y sus intereses, presentados como
el bien común o el interés
nacional. Esa mayoría mantiene la
situación gracias al sistema educativo,
a la influencia sobre la opinión
por diversos medios y, en caso necesario,
por el uso de la fuerza.
Entre la mayoría sometida existe
una minoría crítica y disconforme
que lucha por el cambio a fin de instaurar
otro orden social más justo y más
equitativo, dispuestos para ello a la revolución.
Si la revolución triunfa y se instalan
en el poder su Justicia se va poco a poco
transformando en leyes, su orden social
impone los valores del grupo, que mantienen
también mediante la educación
y los mismos medios que sus predecesores,
incluso la fuerza.
¿Se vuelve así a la situación
anterior? No exactamente. Los unos y los
otros aprenden, ciertos progresos se mantienen.
Factores externos alientan nuevas actitudes,
como el contacto con otras sociedades y,
sobre todo, el progreso científico
que introduce técnicas nuevas y erosiona
creencias erróneas y "verdades
eternas" supuestamente reveladas. Se
avanza con alternativas: los reaccionarios
interponen diques en el curso de la historia,
pero el río de la vida se los salta
por obra de revolucionarios que acaban en
reaccionarios. |
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