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La amenaza contra Irak se agiganta. Bush
parece decidido a una mal llamada "guerra"
que, dada su aplastante superioridad en
armamento, es de hecho un crimen impune
contra la humanidad.
1. Arrasar Irak pretextando que alberga
a terroristas es una hipocresía inaceptable.
Los bombardeos aéreos no son la mejor
arma para capturar a individuos o grupos
terroristas, como lo demostró la
supervivencia de Bin Laden en Afghanistan.
2. La supuesta posesión de armas
nucleares por Irak tampoco justifica la
agresión. Primero, porque esas armas
no han aparecido; segundo, porque las posee
en abundancia Corea del Norte, con la que
Bush acepta negociar.
3. El pretexto de que Irak incumple un acuerdo
de la ONU tampoco vale, puesto que Bush
apoya sin reservas a un Israel que incumple
tales mandatos reiteradamente.
En conclusión: La defensa de la libertad
y la seguridad humana no es la causa de
la agresión.
Bush ataca para servir ambiciones estratégicas
y los intereses petroleros y armamentistas
de los grupos de poder que le hicieron presidente.
En aras de esos factores y de su propia
y codiciosa soberbia, Bush desprecia el
derecho de gentes y se dispone a destruir
vidas inocentes y bienes colectivos. Encarna
una barbarie tecnificada y es ahora el más
peligroso terrorista porque tiene los medios
más mortíferos.
Ante tamaña monstruosidad callar
es hacerse cómplice y colaborar es
participar en un crimen de lesa humanidad.
Si el gobierno español apoya la agresión,
a sabiendas por encuestas de que dos tercios
de españoles la rechazan, traicionará
a la Comunidad Internacional y al pueblo
al que pretende servir y representar.
Aun sin entrar en otros muchos aspectos
de esa amenaza que a todos nos afecta, lo
aquí expuesto es más que suficiente
para oponerse a ella y para despreciar a
Bush y a sus cómplices como enemigos
de la Humanidad e indignos de la convivencia
civilizada.
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