Pregunta: Nos ha dicho un pajarito que compra usted La Farola desde el primer número...

Respuesta: Si, es cierto. Me pareció una idea bastante buena. Además como yo confío tan poco en la administración, ¿sabe? Este tipo de iniciativas tienen la ventaja de tener más imaginación. Están más cerca de los problemas reales, son más flexibles, y suelen funcionar mejor que los programas estatales.

P: ¿Cree usted que la democracia existe? ¿La ha visto usted?

R: La formal, al menos, sí. Claro que existe. Pero, ¿quien puede creerse a estas alturas que el pueblo es soberano? ¿Que pasaría con los ejércitos si fueran los pueblos los que adjudicasen los presupuestos a los militares? Pues seguramente serían mucho más reducidos. Un sistema como el español, con listas cerradas y mayoría absoluta en el gobierno, no es una verdadera democracia. Es tan sólo una democracia formal. Es una democracia autoritaria. Pero no quiero decir que esto sea así sólo en España. ¿Como se hace un presidente de los Estados Unidos? Pues a fuerza de dinero para la campaña. Luego ese presidente deberá devolver el favor a los que le dejaron todo ese dinero. A los que apostaron por él. Y eso no es democracia. Pero sí creo que podría articularse un sistema más democrático. La democracia puede reinventarse, no es algo terminado. Si por ejemplo cada contribuyente pudiese determinar el destino del dinero que paga con la declaración de hacienda, si por ejemplo cada ciudadano pudiese elegir el destino de un 40% de sus impuestos, se conseguiría que en lugar de una vez cada cuatro años los ciudadanos votaran una vez al año, y de un modo mucho más directo. Es en los presupuestos donde se hace la verdadera política. Dar al pueblo la capacidad de decisión sobre en qué se va a gastar el dinero seria aumentar la democracia, hacerla más verdadera.

P: ¿Existirá España en el siglo XXI?

R: Hombre, el siglo XXI está a la vuelta de la esquina. Desde luego que sí. Pero para la segunda mitad del próximo siglo no está tan claro. Creo que seguirá existiendo, pero desde luego no como es ahora. Tal vez se termine construyendo una Europa de las regiones, donde las pequeñas unidades regionales se agrupen en una organización más amplia que abarque Europa entera. A mí personalmente eso me parece una buena idea. Yo siempre he creído que el poder cuanto más fragmentado mejor. Mas cercano a los problemas reales de la sociedad estará.

P: ¿Fragmentar el poder hasta donde? ¿Hasta el individuo?

R: (Sampedro sonríe, tal vez pícaramente, tal vez no). Bueno, no. No todo el mundo está preparado, hace falta mucha más educación para eso.

P: ¿Vota usted?

R: Si, siempre he votado. No me importa decir que en las últimas elecciones voté por Izquierda Unida, en parte porque, como ya he dicho, creo que la mayoría absoluta es un problema para la democracia. Pensé que el PSOE necesitaba perder la mayoría absoluta.

P: El paro ¿se solucionará algún día?

R: No lo creo. El paro es un elemento inherente a la propia estructura de la producción. Si se busca la productividad, que es el elemento clave de la economía capitalista, se produce paro como elemento residual. Las soluciones que se plantean, de reducir la jornada, no sirven, porque nadie va a querer reducir la jornada si eso supone reducir también el sueldo. Y si no se reduce el sueldo no veo como podría mantenerse la productividad. Yo creo que estamos viviendo el ocaso del capitalismo. Es un sistema incapaz de afrontar los problemas que se acumulan. Los problemas medioambientales, por ejemplo, no son solucionables desde el sistema capitalista, ya que es él mismo el que los ha producido. Tendremos que inventar algo.

P: Decía Gonzalo Torrente Ballester hace pocos días que él no comprende a los jóvenes, ¿y usted?

R: No se puede generalizar. Pero yo creo que sí comprendo a los jóvenes, no me parecen difíciles de comprender. No creo que la juventud esté tan alcoholizada como se ve en los medios. Yo voy mucho a institutos, a dar charlas y conferencias, y a menudo salgo muy estimulado. Me hacen preguntas interesantísimas y veo a gente de calidad y con interés. Además, si realmente la juventud está tan mal como dicen, ¿de quién sería la culpa? Pues de los que les hemos formado. En una sociedad secularizada como la nuestra, con una falta de perspectivas tremenda para los jóvenes, con los ejemplos que están recibiendo desde los más altos cargos, el culto al dinero...., ¿que puede esperarse? Y sin embargo no puede decirse que los jóvenes se hayan hecho escépticos. A la falta de valores de la sociedad muchos de ellos contestan con la solidaridad, con organizaciones al margen de los poderes, con iniciativas e ideas muy positivas.

P: ¿En que está trabajando actualmente José Luis Sampedro?

R: Bueno, aparte de la Academia tengo cuatro ideas para libros en la cabeza. Suelo decir que son las novelas las que me escogen a mi, y no al revés. Porque no sé muy bien cómo ocurre el proceso, ahora mismo tengo cuatro novelas rondándome la cabeza, pero poco a poco será una la que se imponga, de pensar en las cuatro vas pasando a pensar en una sola nada más, y esa es la que escribes.