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Jorge
Edwards |
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"Era
un escritor muy notable, uno de los mejores de su generación.
Me da una pena enorme; yo era uno de los pocos escritores chilenos
con el que no se peleó. Tenía una relación especial
con la poesía y sus relatos breves me parecen mejores. Era
un escritor verdaderamente original, de una gran fantasía e
imaginación. Yo lo estaba postulando para un premio que entrega
en Francia Unión Latina. Es una lástima. El año
pasado dije que merecía el Premio Nacional de Literatura y
aún me lo parece".
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Alberto
Fuguet |
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"Lo
admiré tanto como lo temí. Un personaje genial, tanto
por su genio como por su mal genio. Pocos escritores nacionales han
sido tan tan literarios. No lo conocí, pero si lo leí.
Y lo pasé estupendamente bien leyéndolo. Siempre me
impactó. Ojalá algún dia pueda piratear, sin
que se note, algunos de sus relatos de Putas Asesinas. Su lazo con
Chile era intenso y acaso enfermizo, pero de ese lazo surgieron obras
notables. Notables. Sus cuentos me parecen catedrales. Ha sido el
gran defensor de la memoria como materia prima y solo por eso le doy
las gracias. Bolaño deja como legado que se puede escribir
sobre cualquier cosa. Si uno lo piensa, en pocos años, menos
de 10 quizás, construyó no sólo una obra redonda
sino un personaje literario (de hecho, en la novela Soldado de Salamina,
de Javier Cercas, quizás lo mejor es justamente el personaje
de Bolaño). Para escribir novelas no hace falta imaginación
-dijo Bolaño-. Sólo memoria. Las novelas se escriben
combinando recuerdos. Uno de sus temas era el fracaso y, sin embargo,
triunfó con lo suyo. Creó un mundo, una ética
y una estética".
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Sergio
Gómez |
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"Lo
que más me gustaba de él es que abrió los ojos
de los escritores chilenos, en dos sentidos. Primero, al quitarles
el pecho de paloma que tienen, que se creen el ombligo del mundo,
y no sólo por su forma de hablar, sino a través de una
obra que está diciendo eso, que es mucho más planetaria
y universal que localista. Y eso se siente sobre todo en sus cuentos,
donde hay una alegría y un juego: puedo escribir de cualquier
tema, puedo escribir sobre una pornostar y hacer un cuento precioso,
un cuento sobre un diálogo de dos CNI y hacer un cuento precioso.
Siento que haya muerto en su mejor momento".
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Jaime
Collyer |
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"Es
una pérdida emblemática. Bolaño estaba ubicado
en el número uno de esta larga lista que es la narrativa local.
Abrió un camino que nadie más podía haber abierto.
Siento que es una pérdida sin vuelta para la literatura; demasiado
irreparable. Murió joven, como los románticos".
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Poli
Délano |
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"Lo
conocí cuando llegué a México, el año
'74. El estaba desde algunos meses antes y me buscó. Me fue
a ver con otro chileno, Bruno Montané, de su misma edad, 19
años. Empezaron a frecuentarme; iban a comer, a hacer tertulia,
tomarse una cerveza y así fuimos haciendo amistad. En ese tiempo
Bolaño estaba involucrado en un grupo de poetas mexicanos que
se hacían llamar infrarrealistas. El líder del grupo
era un poeta mexicano, Mario Santiago, que era su gran amigo y a quien
le dedica uno de sus libros. Santiago murió atropellado por
un vehículo en México hace unos años. En ese
tiempo, Roberto leía poemas sueltos, escritos por él,
y eran muy buenos. Era también un provocador, como lo demostró
cuando vino a Chile. En mi casa nos peleábamos porque él
decía que la poesía de Neruda era una mierda. No sé
si lo pensaba de verdad o lo decía sólo por provocar.
Era un poeta talentoso. Conoció a mi hija Bárbara Délano
y después, cuando ya se había ido a España, quise
que presentara su libro, pero no se pudo. Era un escritor interesante
y muy original, absolutamente talentoso".
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Pía
Barros |
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"Estoy
impactada con su muerte. Le dio verdadera vida a la literatura chilena
a través de sus dimes y diretes, de sus peleas, de sus polémicas
frontales con otros escritores. Además de uno de los grandes
narradores chilenos, era un excelente poeta. Su poesía debería
empezar a rescatarse. Colaboró brillantemente en la revista
La Castaña, que se editó en Chile en los '80 cuando
era uno más de los exiliados. Preferiría pelear con
Bolaño que enfrentar su muerte".
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Jorge
Montealegre |
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"No
me voy a referir a su narrativa que es más masiva. En su etapa
de poeta desconocido en los '80, Enrique Lihn ya hablaba de él
en el prólogo de la antología 16 Poetas, de Erwin Díaz.
En esa época queríamos postularlo al Premio Neruda de
poesía. También parte de su trabajo en la lírica
se encuentra en otros libros como Entre la Lluvia y el Arcoiris, donde
a modo de autopresentación, Bolaño hablaba de su experiencia
como preso el 1973".
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