
Carmen
Posadas desenmascara la leyenda de la Bella Otero en una biografía
novelada.
Cote Villar
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“Si hubiera descrito la
vida de la Bella Otero tal y como ella la contó, me habría
salido demasiado novelesco.” Lo cierto es que el personaje
fue más quimérico e inverosímil que cualquier
figura real, y así lo ha entendido Carmen Posadas. La escritora
ha estado dos años estudiando los pasos de la reina de la
Belle Epoque y ahora publica una novela a dos voces con las conclusions
obtenidas en ese viaje por el tiempo.
La Leyenda mojó la vida real de esta bailarina gallega que
se convirtió en cortesana, y dejó a su paso una huella
borrosa mezclada siempre con la del marketing artístico.
Posadas, gracias a una rigurosa labor de investigación, intenta
poner cada cosa en su lugar, otorgando a la ficción la voz
narrativa de Otero y a la de la realidad la de la propia escritora.
“De Carolina Otero me fascinó el hecho de que a los
46 años decidiera retirarse por completo para no destruir
su propio mito.” Esa sospecha del envejecimiento premature
le llevó a hacerse una serie de preguntas que ha ido contestando
a medida que investigaba la realidad de esta emblemática
figura. Una mujer de un gran magnetismo erótico, que fue
colecionsita de amantes reales (Leopoldo de Bélgica, el zar
Nicolás, Alfonso XIII) y directa responsible de varios suicidios
de amantes despechados.
La novela empieza dos días antes de la muerte de la Bella
Otero. Los moribundos recuerdos se pasean por última vez
por su mente, como haciéndose una autopsia antes de tiempo.
La Belle Epoque parisina, el Nueva York que se rindió a sus
pies, la fortuna de unos 68.000 millones de pestas que se jugó
a la ruleta, todo concentrado en dos días “que constituyen
la columna vertebral de la novela.”
“Lo más difícil fue organizar la estructura”,
confiesa Carmen Posadas. Las dos voces narratives, cada una con
su personalidad y ubicación, los contrastes entre los diferentes
tiempos en que transcurre la acción y la lucha permanente
contra la propia venta literaria.
Ha debido interesarle a Posadas el camino de la investigación,
porque su próximo proyecto es un libro de ensayos sobre distintas
mujeres de la Historia que saldrá próximamente. “La
mala racha personal me ha convertido en una maquina de trabajar”.
Carmen
Posadas novella la biolgrafía de la Bella Otero, un
mito del siglo XIX
E.P.
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Según la escritora, la vedette gallega
perdió 68.000 millones de pesetas en le juego, su única
pasion.
Tras haber Ganado el Premio Planeta
en 1998 con us última novela Pequeñas Infamias, la
escritora hispano-uruguaya Carmen Posadas vuelve al panorama literario
con La Bella Otero, un libro a medio camino entre la novela y la
biografía.
En este relato, Posadas cuenta a dos voces (la suya propia y la
de Carolina Otero) la auténtica vida de este mito de la Belle
Epoque a principios del siglo XIX. Una mujer gallega, que se hizo
pasar por andaluza, artista y hija ilegítima de Eugenia de
Montijo, para borrar su oscuro pasado y estar a la altura de la
maxima del momento: haz lo que quieras y difruta.
El lado de mujer opulenta y femme fatale que alcanzó en
su estancia en parís vino avalado por el incredible gancho
que tuvo para conquistar a sus ricos y poderosos amantes, quienes
le ofrecieron sus fortunas sin ningún reparo. Por su cama
pasaron Eduardo VII, el zar Nicolás II, el Kaiser Guillermo,
Leopoldo de Bélgica, Alberto I de Mónaco y Alfonso
XIII. Pronto se ganó el apodo de la Sirena de los Suicidios,
ya que siete hombres dejaron una carta el día en que se quitaron
voluntariamente la vida confesando que lo hacían por no haber
conseguido los favores de la Bella Otero.
El magnate americano William K. Vanderbilt le regaló un
yate; un príncipe ruso le entregó una auténtica
fortuna para que no le abandonase; y el emperador de Japón
le compró una isla. Carolina Otero llegó a ser una
de las mujeres más ricas de su época, pero a la vez
fue una ludópata sin remedio que dilapidó toda su
fortuna en el juego. Según ella misma confesó, sus
dos únicos placers fueron ganar y perder. Se calcula que
perdió en lso casinos 68.000 millones de pesetas, al cambio
actual. Gastó su fortuna a un ritmo de unos 4.600 millones
anuales y las pérdidas de una noche podían ascender
a 300 millones de hoy.
Detrás de esta vida de lujo que consiguió construirse,
subyace la verdadera historia de su infancia, cuando con 10 años
fue violada en su pueblo natal, por lo que quedó estéril
y estuvo a punto de morir. Fue repudiada por su familia y por sus
vecinos y a los 12 años huyó pára siempre con
un grupo de titiriteros. Más tarde, su propio descubridor
en marsella, el cazatalentos Ernest Jurgens, acabó suicidándose
al no conseguir el amor de la Bella Otero.
Para borrar su pasado, la Otero no volvió a acordarse jamás
de su pueblo natal. Sólo mantuvo correspondencia con el cura
Garrandán, al que enviaba dinero y vestidos de sus actuaciones
para que se los diese a los pobres. Según luego aberiguó
la autora del libro, el párroco utilizó los vestidos
para vestir a los santos de la iglesia.
Carmen Posadas aseguró en rueda de prensa que eligió
hacer un género híbrido para contar la vida de esta
mujer porque no quería realizar ni una novella romántica
ni una biografía a modo de autopsia. “Además,
tuve que hacerlo a dos voces, la suya y la mía, porque ella
era tan sumamente mentirosa que la labor de investigación
fue muy difícil y no sabía qué partes de las
diferentes biografías que se habían escrito sobre
ella eran verdad o mentira”, afirmó.
Posadas confesó que decidió escribir sobre esta mujer
cuando supo que se había retirado de los scenarios a los
46 años para que la gente no viese cómo perdía
su belleza, para preservar el mito. “Yo también tenía
46 años cuando empecé a escribir el libro y me interesó
mucho esta decision ante la vejéz y la decadencia, ya que
a mi tampoco me gustan y no entran en mis planes”, aclaró.
La autora explicó que la novela comienza el día en
que la Otero, con 97 años y recluida en un modesta pension
de Niza, piensa que va a mori de recuerda sus años de esplendor
y su decadencia, porque le interesaba reflejar como se vive la decadencia
después de haber sido un mito.
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