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"Ocho libros en
seis años. Basta leer una sola página de cualquiera
de ellos para entenderlo todo. La obra completa de
Álvaro, su vida misma, son las de un vidente que sabe
a ciencia cierta que nunca volveremos a encontrar
el paraíso perdido. Es decir, Maqroll no es sólo él,
que como con tanta facilidad se dice. Maqroll somos
todos, y por eso no puede morir."

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"Mutis inventa a Maqroll el Gaviero
como García Márquez a Macondo, Onetti a Santa María,
Rulfo a Comala. Maqroll es también una región de lo
imaginario, aunque creada mediante un habilísimo montaje
de pequeñas y grandes realidades."
Mario Benedetti
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"Mutis es un poeta de
la estirpe más rara en español: rico sin ostentación
y sin despilfarro. Necesidad de decirlo todo y conciencia
de que nada se dice. Amor por la palabra, desesperación
ante la palabra, odio a la palabra: extremos del poeta.
Gusto del lujo y gusto por lo esencial, pasiones contradictorias
pero que no se excluyen y a las que todo poeta debe
sus mejores poemas. Lujo y, ya se sabe, "orden y belleza",
es decir, economía en la expresión."
Octavio Paz
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"Mutis es el reaccionario que al voltear
la cabeza ante el devenir no cae en el éxtasis de
lo religioso, como Solyenitzin. Tal vez como Quevedo,
escéptico, sabe que el el futuro no hay sino descomposición
y polvo. Y por eso su paisaje es amargo aunque no
triste ni monótono: una fuerza natural lo hace estallar
en las luces de una gloriosa derrota. Mutis no propone
nada, no protesta, no alienta el cambio. Y si hoy
lo vemos como un renovador de la poesía colombiana,
como una de las más altas voces de América, es por
esa calidad intrínseca al arte que no respeta las
buenas intenciones de progreso sino la verdad de la
palabra."
Armando Romero
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"Imaginemos por un momento, en una
especie de "composición de lugar", lo que se presentaría
a nuestros ojos ante una hipotética trasposición pictórica
del taller de Mutis: primero veríamos los cuadros
más llamativos, aquellos en los que resuena la grandeza
de los mares y los continentes, incluídos los trópicos,
por los que el desesperanzado Maqroll ha paseado su
infinita capacidad de sobreponerse a la adversidad,
luego veríamos, en una pared aparte, a "Europa iluminada",
con sus capitales -Marsella, Barcelona, París, las
ciudades de Maqroll, tan distintas de las de Barnabooth-
"brillando en la noche" para decirlo no obstante con
las palabras de uno de los poemas del personaje de
Valéry Larbaud, y finalmente, unas figuras que ejercen
ya como dioses tutelares, ya como dioses psicopompos,
en ese mundo animado por un secreto politeísmo: Cervantes,
Dickens, Pushkin, Dostoievsky, Conrad, Baudelaire,
Rimbaud, Proust, Valéry Larbaud, Pessoa, Borges..."
Ricardo Cano Gaviria
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