Historia del rey transparente (2005)
 
A la venta en fnac.es

Entrevista sobre el libro

PREGUNTA: ¿Has encontrado dificultades para conseguir que la historia, narrada en primera persona durante más de quinientas páginas, mantenga el pulso narrativo?
RESPUESTA: Las dificultades no residen en utilizar la primera persona, recurso narrativo ya muy viejo y que tiene sus límites pero son bien sabidos. Lo verdaderamente difícil, lo que ha constituido un reto original del que me siento especialmente orgullosa, es escribir en primera persona y en presente continuo. Y el presente continuo significa que la protagonista, por ejemplo, no puede decir: "Ha caído un rayo", sino que va explicando lo que siente: "Un estallido blanco dentro de los ojos. Aturdimiento. Llamas crepitantes. Un rayo. Ha caído un rayo sobre el árbol". Conseguir mantener este tono durante 536 páginas es complicadísimo, y creo que lo he logrado. Y eso es lo que hace que la novela parezca distinta y lo que le confiere su ritmo vertiginoso y su capacidad atmosférica y sensorial, porque al leer te metes dentro de la cabeza y de los sentidos de Leola, la protagonista y narradora.

P: En estos momentos vivimos el auge actual de la novela histórica. ¿Esto te ha condicionado? Qué intereses te han movido a la hora de elegir la trama y los personajes?
R: Siempre digo que los escritores deben escribir aquellos libros que le son necesarios, las historias que pugnan por emerger. Tú no escoges tus temas, sino que los temas te escogen a ti. Esta novela empezó a gestarse hace unos ocho años, mucho antes de que comenzara esta moda de las novelas medievales. De hecho, hace cinco o seis años ya introduje en mi novela El corazón del Tártaro un par de historias medievales que salieron del borrador de Historia del Rey Transparente y que vuelven a aparecer aquí de modo secundario. Por otra parte, el marco medieval fue algo que surgió naturalmente. Me gusta mucho la historia, la historia de verdad, porque por lo general no me gustan las novelas históricas. En concreto, hace como una década pasé por una etapa de pasión lectora por los libros de historia medieval y también por los textos de autores medievales, como Chretien de Troyes o María de Francia. Durante tres años o así leí por puro placer muchísimos libros de ese tipo, y fue por eso, porque estaba inmersa en ese "habitat" mental, por así decirlo, por lo que se me ocurrió esta novela. Por otra parte, y aunque está muy documentado y me parece que proporciona una visión bastante plástica de la época, de sus mitos, de sus sentimientos y sus costumbres, creo que mi libro no es una novela histórica. Si tuviera que encuadrarla dentro de algún género, diría que es una novela de aventuras con trastienda y con ingredientes fantásticos. Aunque no te niego que, durante el largo proceso de maduración del libro, asistí con cierta inquietud al nacimiento de esta moda medieval... justamente por miedo a que algunos confundieran mi novela y me hicieran preguntas como la que tú has hecho. Pero cada libro tiene su ritmo de maduración y no podía terminarlo antes. Y, por otra parte, tengo la pequeña soberbia de creer que mi novela es, por lo menos, original, y que no puede confundirse.

P: ¿Has seguido algún modelo literario para lograr un lenguaje que no resultara anacrónico?
R: Una de las cosas que no me gustan de las novelas históricas es ese esfuerzo que algunos autores hacen por recrear el lenguaje de, por ejemplo, el siglo XIV, o del siglo que sea.... Cosa que me parece absurda, teniendo en cuenta que estamos en el siglo XXI y que todo autor debe aspirar a escribir con un lenguaje nuevo, con una voz radicalmente propia. De manera que lo que yo he intentado es encontrar una voz fabulosa, una voz mítica, poética y legendaria, un lenguaje sólo mío, y la única cautela que he tenido es procurar que no resultara chirriante con la época. Por ejemplo, no puedes decir cosas tan comunes como "pasaron unos segundos", porque el concepto de segundos no existía en aquel entonces. Pero fuera de eso, he procurado que fuera un lenguaje absolutamente propio. Historia del Rey Transparente es una fábula, un cuento para adultos que intenta reflejar una visión del mundo y de la vida, y me he esforzado por buscar una voz narrativa universal y fuera del tiempo, porque las leyendas esenciales son todas así, universales e intemporales.

P: Los mitos y leyendas forman parte sustancial de la mentalidad de la Edad Media. ¿Qué papel desempeñan en la novela?
R: Para mí todo el libro es una especie de gran fábula. Y la fábula es la vía por la que los humanos nos acercamos al gran agujero negro que tenemos dentro, intentando poner palabras a lo indecible. Creo que los temas más esenciales, más grandes y profundos de nuestra existencia sólo pueden ser abordados por medio de cuentos, de leyendas, de mitos. Las religiones son eso, en definitiva. Y también los cuentos con los que explicamos el mundo a los niños. Son titubeantes intentos de entender lo enorme y lo incomprensible.

P: Existe un fondo moral que apela a la ayuda a los más débiles, a la libertad de conciencia, a la igualdad... Cuestiones que también hoy se plantean, con otros matices. ¿Qué nos enseña en este sentido la historia?
R: A mí me interesó el siglo XII porque creo que es el comienzo de nuestra modernidad. Mi teoría es que eso que hoy llamamos Renacimiento no es más que los restos del naufragio del verdadero Renacimiento, que sucedió en el XII y parte del XIII, porque fue una época de esplendor protodemocrático, un siglo de progreso fascinante. Empezaron a darse las cartas de libertad a los burgos, la escritura y la lectura salieron de los monasterios y se extendieron entre la burguesía y la nobleza, hubo una verdadera revolución en el papel social de las mujeres, comenzaron las nociones del individualismo moderno... Toda esa fuerza liberadora fue aplastada por las armas y las hogueras de la represión, pero los represores siempre asumen parte de lo que reprimen, y de ahí, de esos restos, salió el Renacimiento. En ese siglo, en fin, se dio una lucha trascendental entre la luz y las tinieblas, y creo que ahora estamos en un momento semejante, en un mundo de trincheras entre la evolución democrática y el retrogradismo fundamentalista. En cualquier caso, Historia del Rey Transparente no habla del siglo XII, aunque ese sea el marco temporal. Yo he intentado hacer una de esas novelas cosmogónicas en las que el autor dice: "esta es mi idea del mundo y de la vida". De manera que de lo que quiero hablar es de este mundo y de esta vida.

P: En el enfrentamiento entre la Iglesia católica y los cátaros, la primera aparece casi siempre con tintes tenebrosos y los segundos como un dechado de bondad…
R: Pues creo que no comparto tu enunciado. En el libro se habla de una Iglesia católica buena, la Iglesia del siglo X que creó la Tregua de Dios. Y se habla de los franciscanos, y hay personajes católicos como la abadesa de Fausse-Fontevrault que son positivos. Pero, aparte de eso, la novela trata de la lucha del Poder retrógrado contra las fuerzas del progreso. Y resulta que en esos años el Poder aplastante y retrógrado lo encarnó la Iglesia oficial católica, junto con el Rey de Francia. Fue una época especialmente oscura de la Iglesia; de hecho, fue entonces cuando se creó la Inquisición, justamente contra los cátaros. En aquellos años no existían los ateos ni los agnósticos. Todo el mundo era creyente. De modo que ese movimiento de progreso al que antes me he referido tenía que tener también una traducción y una representación religiosa. Y los religiosos que personificaron ese salto de modernidad fueron los cátaros, y es verdad que eran sorprendentemente tolerantes, racionales y progresistas, sobre todo para la época. E insisto una vez más: mi interés primordial no reside en juzgar conflictos pasados, sino en hablar del mundo y de la vida. De todo aquello que es universal y que se dio entonces y también se da ahora.

P: Los personajes más simpáticos de la novela son los deficientes físicos o mentales que se van uniendo a la troupe de Leola, como si el estar cuerdo o sano en el mundo llevara consigo el peligro de corrupción y crueldad. ¿Sigue siendo así?
R: Yo creo que en general mis personajes son todos muy cuerdos.... son más cuerdos que los demás, precisamente, porque asumen su condición herida y marginada. Son personajes con alguna debilidad o alguna carencia, pero es que yo me siento así. ¿No somos todos, en el fondo, un poco cojos, un poco anormales, un poco inválidos? ¿No nos sentimos muchos de nosotros un poco monstruos, ante la regla opresiva de la ortodoxia y la convencionalidad?

P: Como periodista, ¿a qué personaje de los cientos que pueblan la novela le gustaría entrevistar a fondo Rosa Montero?
R: A ninguno. He estado dentro de la cabeza de todos, me he vivido dentro de todos y les conozco demasiado. Las entrevistas no suelen funcionar bien cuando conoces demasiado al personaje. Pero sí te puedo decir cuáles me gustan más... Aparte de Leola, la protagonista, y de su compañera Nyneve, la bruja de conocimiento, que me encanta, me fascinó Dhuoda, la Dama Blanca, que de ser un personaje mucho menor empezó a crecer y crecer y a comerse la novela... con su complejidad, su fuerza y su maldad. Y me gusta muchísimo León, el herrero. Yo quisiera encontrar un León en mi vida real. De alguna manera, León es el contratipo positivo de Dhuoda. Los dos son personajes que han sufrido mucho, pero ella ha hecho de su sufrimiento un infierno porque cree que el mundo le debe todo, mientras que León ha sabido sacar de su dolor una enseñanza fundamental, aquello que nos convierte en plenos seres humanos: la compasión, es decir, la capacidad de sentir con los demás. Son dos modelos dispares de las maneras en que uno puede afrontar la vida.

NOVELAS:
Historia del rey transparente
La loca de la casa
El corazón del Tártaro
La hija del caníbal
Bella y oscura
Temblor
Amado amo
Te trataré como a una reina
La función Delta
Crónica del desamor
NOVELA JUVENIL
CUENTOS INFANTILES
RELATOS
PERIODISMO
 
 
 
 
rosa MONTERO © 2005