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Reseñas
"Estamos en la más novelesca
de las novelas de Montero, a la vez que, aunque parezca
una paradoja, en la más realista, en la que cala
con mayor hondura y verdad en los fantasmas, complejidades,
limitaciones y grandeza de la existencia. En suma, con
materiales puramente literarios construye una interpretación
global de la vida. Todo el contenido de la obra se sostiene
a base de palabras y no porque reproduzca una experiencia
cotidiana. La clave de esta autonomía narrativa
está en algo que ya se afirmaba en "Bella
y oscura": las palabras crean mundos y el relato
de un suceso es más real que la realidad".
Santos Sanz Villanueva, en "La Esfera de
los Libros", 17/5/1997.
"Entre el thriller policiaco y la novela de iniciación
-de iniciación en la madurez- discurre esta última
novela de Rosa Montero. Con indudable pericia técnica,
Montero ha dispuesto un aparato narrativo marcado por
un episodio desencadenante -la desaparición del
marido de la protagonista, que luego resulta ser secuestrado-
y ha logrado que todo el mecanismo novelesco funcione
supeditado a ese episodio. Sus consecuencias irán
complicando todo el entramado argumental, de manera
que el thriller transita escenarios internacionales
desde el Madrid de los años noventa, para descender
incluso hasta oscuros antros locales que se dirían
arrancados de un género gótico puesto
al día (…) En realidad, las peripecias
de thriller de "La hija del caníbal"
acaban por resultar externas al corazón mismo
del relato, que consiste en la búsqueda de un
sentido a la propia andadura vital. Por eso lo he calificado
antes de novela de iniciación. Lo confirman hasta
la exhaustividad las últimas páginas de
la novela, cuando la protagonista se ve 'inventando
verdades y recordando mentiras para disolverse en la
nada absoluta'.
Miguel García Posada, en "Babelia",
suplemento de "El País, 17/5/1997. |