| Entrevista.
Parte 4
Y en cuanto a la calidad literaria de los nuevos
escritores...
Hay mejores y peores. En general, está muy bien.
Tenemos un momento narrativo muy rico, somos una de
las literaturas más vitales que hay ahora mismo
en Europa. No lo digo yo, lo dicen los críticos
de todo el mundo. Es una literatura en la que hay seis
generaciones de escritores funcionando, escribiendo,
haciendo una obra con continuidad y teniendo lectores:
desde Ayala, que tiene noventa años, pasando
por Ana María Matute, o Carmen Martín
Gaite, luego, la otra generación: Mendoza, Juan
Marsé, Montalbán... luego, mi generación:
Muñoz Molina, Marías,,, ahí estamos
muchos más porque la gente parió más
en España... luego Prado, Loriga, luego otra...
Espido Freire, Prada... No hay literaturas con esa riqueza
y esa vitalidad, y mucha variedad en los nuevos, mucha
gente interesante y que se verá qué hace,
porque una de las cosas que aprendes con la edad es
que el talento no es suficiente. Hay muchísima
gente con talento que no les sirve para nada más
que para hacerse un pozo y hundirse. Se necesita talento,
se necesita constancia y se necesita rigor, cierta confianza
en uno mismo, y al mismo tiempo suficiente autocrítica.
Es decir, un montón de dones para poder hacer
algo en tu vida con una carrera de este tipo, para la
novela sobre todo. La novela es un arte, entre comillas
o en minúsculas, para el que el talento sólo
no es suficiente en absoluto porque es muy largo, muy
lento, es como el proceso de formación de la
estalactita. Hace falta disciplina...
Uno de los lamentos más oídos
es que, en uno de los países que más títulos
edita al año, la gente no lee.
Mentira, mentira, eso es mentira. La lectura siempre
ha sido una actividad minoritaria, y ahora la minoría
que lee es más grande que nunca. Cuando se dice
que la gente no lee, ¿con respecto a cuando?
¿Con respecto a 1900, por ejemplo, que en España,
el 65 por ciento de la población era analfabeta?
Pero, ¿de qué estamos hablando? Son tópicos
que se van transmitiendo y que nadie pone a revisión,
y son ridículos. La lectura siempre ha sido minoritaria,
siempre. Y ahora esa minoría es más grande
que nunca. ¿Que se podía leer más?
Pues sí. ¿Que hay que procurar que se
lea más? Pues también. Pero se lee, y
más que nunca.
¿Cómo ves la irrupción
de internet en nuestras vidas cotidianas? ¿No
es algo incontrolable para un autor?
Es algo estupendo. Soy una forofa absoluta de las nuevas
tecnologías. No navego mucho porque es como ir
a pedales, un coñazo, pero seguro que dentro
de 10 años será un gozo: ahora es un martirio.
En cuanto al tema de los derechos de autores... va a
ser difícil legislar eso como es difícil
legislar Gutemberg: sigue habiendo libros piratas después
de cinco siglos de la imprenta. Internet es algo tan
potente y tan enorme
¿Nos hemos puesto en contra de los piratas
nosotros que somos tan románticos?
Bueno, yo propuse una cosa, pero que no... A los de
Alfaguara, les comenté que no es de recibo que
en Latinoamérica veas libros pirateados por la
calle por dos duros. Pero no puedes culpar a la gente
por comprar ese libro pirateado, no tiene dinero para
comprar la edición legal. Los piratas funcionan
en esos países porque cumplen una necesidad,
y es muy difícil ir contra eso. ¿Qué
es lo que se podría hacer? Yo propuse hacer unas
ediciones, que se llegara a un acuerdo entre las editoriales
para que en los países cuyo producto interior
bruto no pasara de determinado porcentaje, se hiciera
una edición más barata de algunos títulos,
de gran tirada, barata, donde el autor cobrara pero
cobrara simbólicamente, un 0'5% en vez del 10%,
y el editor igual: que saliera lo comido por lo servido.
Y estás haciendo una labor cultural y retirando
a los piratas de la circulación, haciendo un
servicio social. Pero parece que la idea no ha cuajado.
No hay sitio para un escritor comprometido...
¿Cómo ves esa figura, tan mediatizada?
Esa es una palabra espantosa, no sé lo que es...
estoy harta de "escritores comprometidos"...
absolutamente todo el mundo tiene que estar comprometido
con su tiempo y su realidad, no es algo específico
de los escritores, cualquier vecino tiene que estar
comprometido con el mendigo que tiene a la puerta, por
ejemplo. Odio al "escritor comprometido" porque
me parece una especie de collar, un adorno que se pone
la gente. Un amigo mío, Julio Llamazares, hablaba
de un escritor español y decía "ése
es el intelectual de guardia": cuando pasa algo,
llaman al intelectual de guardia, quien dice la palabras
indignadas que hay que decir, y a mí eso me da
asco. Hay que volver al compromiso, sí, pero
con uno mismo primero, y con autocrítica...lo
peor es la autocomplacencia, porque con ella desaparecen
la inteligencia y la decencia. Por eso, estoy harta
de los escritores supuestamente comprometidos que son
un saco de placer de sí mismos: "digo siempre
lo que hay que decir, soy la moral personificada",
me da horror. El primer compromiso que tienes que hacer
es con una vida decente y digna, la tuya propia. Reconocer,
ante todo, las miserias que tenemos, ése es el
primer compromiso. A partir de ahí, pues ya veremos.
No creo que el escritor tenga que tener más compromiso
que el portero de la finca...
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