Sumario
 
La mano tonta

Aquel sujeto, ¿recuerdan?, al que le implantaron la mano de un cadáver hace unas semanas, ha comenzado a mover los dedos como si fueran suyos, eso dice él. Se le ve muy contento en las fotos, pero yo en su lugar no me fiaría- A lo mejor la mano está haciendo está haciendo como que se deja gobernar, pero lo más probable es que tenga ideas propias. Si las manos que son nuestras de toda la vida toma sus iniciativas (generalmente desastrosas), ¿por qué las de los otros se van a plegar de una manera tan dócil a nuestras órdenes? Lo más probable es que cuanto más sumisa se muestre, mayor sea su grado de individualidad. Si no, ¿por qué habría de parecer tan colaboradora? ¿Qué le va en ello? ¿Qué intenta disimular? ¿Por qué se hace la tonta, en suma?
Quienes dependemos de las manos para nuestro trabajo sabemos que no se las puede dejar sueltas porque enseguida montan algún estropicio. Las mías están deseando que me levante con resaca para escribir sus propios artículos, lo que estaría bien si fueran buenos, pero por lo general son peores que los míos. No es lo mismo que recorran el teclado del ordenador bajo mis órdenes que a su libre albedrío, en fin. Cometen innumerables faltas de ortografía, y bailan las letras de la mitad de las palabras. Las manos son muy disléxicas. Si no fuera por nosotros, sus dueños, el mundo del bricolaje sería un desastre. Un “manitas” no es más que alguien que ha logrado esclavizar a sus dedos hasta el punto de obligarles a cumplir el menor de sus caprichos sin ninguna desviación. Algunas manos llegan arreglar las cisternas de los retretes, que es la cosa más difícil de enderezar del mundo, lo digo por experiencia propia, pero para ello hay que haberlas amaestrado como a un perro de circo. Por mucho que digan, pues, una mano ajena nunca podrá ser como una propia. Yo no dormiría tranquilo con la mano de un cadáver pegada al extremo de mi brazo. Vete a saber qué le da por hacer entre las sábanas cuando uno se queda dormido, sobretodo si se muestra tan manejable como dicen. Ese hombre, el del transplante, está loco. Y a todo esto, ¿qué ha dicho el cadáver?

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