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Trabajo
temporal
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Monté una empresa de trabajo temporal para actuar de
intermediario en la dialéctica del amo y el esclavo
(siempre me ha gustado la filosofía), pero me pareció
de mal gusto seleccionar directamente a mis empleados, así
que contraté a mi vez los servicios de otra empresa
de trabajo temporal para tal fin.
–¿Qué va a necesitar? —me preguntaron.
–No sé, quizá una secretaria y un par
de personas o tres que atiendan el teléfono.
–Para esos menesteres los tenemos con ocho carreras
y siete idiomas.
–Me gusta mucho el ruso. Mándemelos con ruso.
–Y con inglés, desde luego.
–¿Con inglés? ¿Para qué
quiero empleados con inglés en una empresa de trabajo
basura? A ver si me entiende: lo del ruso es por un capricho
personal.
Me enviaron una gente estupenda, aunque la secretaria tenía
el defecto de saber inglés. Parece que es imposible
encontrarlas sin este idioma que constituye una verdadera
plaga laboral. Yo le tenía prohibido que diga good
morning, porque no la entiende nadie. En honor a la verdad,
he de añadir que hay días en los que no se le
nota el inglés. Ha aprendido a disimularlo. Pero no
hay forma de borrarlo de su currículo, lo hemos probado
todo.
Funcionamos bastante bien, con aceptables resultados económicos,
pero de momento sólo trabajamos para empresa de trabajo
temporal como la nuestra. Nos piden que seleccionemos gente
para seleccionar gente, aunque parezca absurdo. Hemos llegado
a ofrecer personas sin inglés, aunque eso todavía
no se valora suficientemente. Me estoy haciendo millonario
con la misma dialéctica el amo y el esclavo a la que
Nietzche no consiguió sacarle ni dos duros, por teórico.
Lo curios es que cuando más paro hay, más éxitos
tenemos en toda Europa. Y es que no vendemos trabajo, sino
dialéctica. La gente está muy necesitada de
dialéctica y la compra a cualquier precio. El que no
trabaja es porque no quiere.
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