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BIENVENIDOS [ Juan José Millás ] De entre todas las versiones que conozco de mí, la de Internet es quizá la más curiosa. Puedo decir esto porque no es obra mía, sino de unos señores muy amables que durante varias semanas vinieron a casa, me hicieron preguntas y se llevaron fotos o manuscritos con los que construyeron este cuerpo, también llamado página Web de Juan José Millás. Se llevaron fragmentos de mí, en fin, y me han devuelto un cuerpo articulado, coherente, por el que puedes ir de una parte a otra si sigues las indicaciones. Aquí están mi bibliografía y mis opiniones y mis imágenes y mis lecturas... No están los libros que no he escrito, ni los libros que no he leído, porque para eso necesitaríamos no una página web, sino una enciclopedia web, caso de que se hayan inventado. Quiero decir con esto que las cosas que no he escrito o leído ocupan más espacio que las que sí, pero no es costumbre levantar un cuerpo con las carencias de uno, aunque el vacío, en la realidad, ocupa más espacio que el volumen. Viendo mi página web ya terminada, me he preguntado qué partes corresponden al hígado y cuáles al corazón o a la vesícula. Se lo he preguntado también a los cirujanos que con tanta paciencia han convertido mis átomos en bits, y me han dicho que en la realidad virtual no son necesarios ninguno de esos órganos para sobrevivir. De hecho, hay páginas web de escritores que, aunque no tienen obra escrita, son muy visitadas. Y páginas web de directores de cine que, aunque no han dirigido nunca una película, gozan del favor del público. Las jerarquías, en la realidad, cibernética, no están tan claras como en la realidad atómica. La calidad de una página web, en fin, no depende tanto de tus méritos como de quienes te la hacen. Yo he tenido la suerte de que quienes han hecho mi página son unos genios y me han sacado muy favorecido. Tener una página web en la Red no es lo mismo que tener una calle en tu pueblo, pero también por la página web, como por la calle de tu pueblo, se pasea la gente y comenta la calidad del empedrado, la belleza de las fachadas, la originalidad del mobiliario urbano. Hay calles en las que no hay ninguna papelera y calles en las que no hay un solo bar y calles en las que no hay forma de encontrar un quiosco de periódicos o un prostíbulo. Yo no sé si ustedes, queridos visitantes, encontrarán en mi calle, o en mi página, lo que venían a buscar. Lo que sí puedo garantizarles es que se trata de una calle con papeleras en cada esquina y urinarios a disposición del usuario. Disfruten de ella y déjenla al salir, como les gustaría haberla encontrado al entrar. Gracias. |