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"...Muchas de las cosas que vamos a observar
a través del "Hubble" ya no existen,
del mismo modo que algunas de las estrellas que
contemplamos por la noche murieron hace tiempo..."
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¿Quién
se asoma al "Hubble"?
Sigo
con pasión, aunque con poco provecho, las
noticias del "Hubble", el telescopio
gigante a través de cuyo agujero podremos
asomarnos en seguida a los confines del universo.
La verdad es que no he conseguido entender bien
los problemas de pulido de los que hablan los
periódicos: se trata de un defecto tan
pequeño que cuesta pensar que le haya trastornado
tanto. Cuando se manejan magnitudes demasiado
pequeñas, o demasiado grandes, la inteligencia
media se queda a dos velas. O sea, que no entiende
nada. Pero, bueno, lo importante es que anda por
ahí fuera un telescopio enorme a través
del cual vamos a ver cosas que suceden a una distancia
de 10.000 años luz o así. Como la
luz viaja, creo, a 300.000 kilómetros por
segundo, coja usted la calculadora y calcule.
Es decir, que muchas de las cosas que vamos a
observar a través del "Hubble"
ya no existen, del mismo modo que algunas de las
estrellas que contemplamos por la noche murieron
hace tiempo, aunque su imagen siga viajando por
el espacio. Pero ello hace todo esto más
apasionante, o más raro. Recuerdo ahora
a un personaje de una novela de Vladimir Nabokov
que un día sale a la calle y le acomete
la impresión de que el mundo es un gran
cadáver en descomposición. Una vez
apresada esa imagen, es difícil imaginárselo
de otro modo, sobre todo al contemplar la voracidad
con que nosotros nos empeñamos en limpiar
los huesos del difunto.
Por otra parte, como uno tiene la razonable sospecha
de que entre el macrocosmos y el microcosmos no
hay grandes diferencias, mucho me temo que al
mirar hacia fuera veamos lo de dentro: ya se sabe
que lo más parecido al universo sideral
es el interior de un átomo. Pues bien,
tal vez gracias al "Hubble" podamos
vernos al fin tal como somos, y quizá descubramos
con horror que hemos muerto hace millones de años.
Los poetas raramente se equivocan y Nabokov era
un poeta: como el "Hubble", la realidad
está llena de espejos que devuelven imágenes
que no son.
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que mañana podrás leer un nuevo
ARTICUENTO de Juan José Millás.
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