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"...Los gustos son una cosa muy rara. El
otro día leí unas declaraciones
de una adicta al Opus Dei en las que afirmaba
que monseñor Escrivá tenía
el culo duro de azotárselo ..."
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Vaya por
Dios
Están
creciendo como hongos las agencias que facilitan
las relaciones interpersonales. O sea, que si
a usted le da pereza conocer gente por los sistemas
de toda la vida, se apunta a una de estas agencias
y le dan el conocimiento hecho; con la ventaja,
además, de que sólo le relacionan
con gente de su clase. Es decir, que si usted
es rico, le ponen en comunicación con ricos;
si inteligente, con inteligentes; si alto y delgado,
con altos y delgados y así de forma sucesiva.
Por eso, lo primero que le hacen es una ficha,
para conocer sus gustos. Si a usted le gusta la
novela francesa del siglo xix, le ponen en contacto
con especialistas en Flaubert.
Ahí es donde este tipo de agencias suele
fallar. Yo conozco a muchos aficionados a la novela
del xix, o eso dicen, que lo que les gusta es
el ambiente de la prostitución.
Los gustos son una cosa muy rara. El otro día
leí unas declaraciones de una adicta al
Opus Dei en las que afirmaba que monseñor
Escrivá tenía el culo duro de azotárselo.
Por lo visto, llevaba un cilicio portátil
y en cuanto tenía un rato se metía
en cualquier sitio y se azotaba. Un vicio como
otro cualquiera. En Irán, sin embargo,
los azotes se utilizan para castigar a la población.
Ahora mismo acabo de leer en el periódico
que un periodista de aquel país ha sido
condenado a recibir 74 latigazos por mentir. Lo
que para unos es un castigo, para otros es una
delicia.
Por eso es importante que te hagan bien la ficha.
Si te gusta flagelarte, te gusta flagelarte y
ya está. A lo mejor tienes la suerte de
coincidir en la misma agencia con un juez iraní
y te arreglan la vida. El problema, por lo visto,
es que algunas personas mienten y entran diciendo
que lo que más les gusta es la novela francesa
del xix, cuando con lo que de verdad disfrutan
es con el reality show español del xx.
Y así no hay manera de entenderse. Por
eso, según oí en la radio, no somos
felices: por utilizar poco estas agencias y por
mentir sobre nuestros gustos cuando nos decidimos
a hacerlo. Vaya por Dios.
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que mañana podrás leer un nuevo
ARTICUENTO de Juan José Millás.

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