|

"...Desconfiad de los socialdemócratas
con escrúpulos, de los que son incapaces
de reconocer que también la democracia
tiene alcantarillas..."
|

Comprender
el mundo
Ya
sé lo que es un socialdemócrata,
de manera que estoy a punto de comprender el mundo.
Un socialdemócrata es un señor que
está a favor de los derechos humanos, aunque
ello no le impide defender la organización
económica que los vulnera, y es que el
socialdemócrata es, por encima de todo,
un liberal. Se puede decir al revés y resulta
lo mismo: un socialdemócrata es un señor
que está a favor del progreso económico
sin que ello le impida denunciar con energía
los excesos de esa progresión sobre las
clases menos favorecidas.
El socialdemócrata en lo que más
cree es en el individuo, pero no ignora que allí
donde el individuo falla debe estar el Estado
para poner un parche. Esto también se puede
decir al revés y queda bien: un socialdemócrata
es aquel que está dispuesto a jugarse la
vida en la defensa del Estado, siempre y cuando
ese Estado no recorte la iniciativa individual.
El socialdemócrata debe estar dispuesto
a todo, absolutamente a todo, en la defensa de
las libertades. Desconfiad de los socialdemócratas
con escrúpulos, de los que son incapaces
de reconocer que también la democracia
tiene alcantarillas: son rojos encubiertos o fascistas
reciclados que se ocultan bajo la capa de la honestidad
para confundir a las mentes ingenuas. El socialdemócrata,
en fin, es un tipo tan liberal que, aun creyendo
en la justicia y en el progreso, puede comprender
la necesidad de sus contrarios. Los socialdemócratas
siempre son tolerantes con los que no lo son,
porque creen que hay personas equivocadas tan
honestas y solidarias como un socialdemócrata.
En esto, se parecen a la Iglesia: Tarancón
acaba de decir lo mismo de algunos agnósticos.
Y es que la socialdemocracia es como una Iglesia,
donde lo mismo se puede castigar el aborto con
la pena de muerte, que combatir el fuego con las
llamas de la Inquisición. La socialdemocracia,
como la Iglesia, no tiene miedo a contradecirse
porque no es dogmática. Por eso dura tanto,
porque la socialdemocracia es un chollo.
Vuelve
al menú de los Articuentos. No olvides
que mañana podrás leer un nuevo
ARTICUENTO de Juan José Millás.

|