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"...Los criterios de selección se
hacen a base de basura mental debidamente reciclada,
para que resulte intelectualmente comestible..."
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Viva la
simbiosis
Leo
en este mismo periódico un excelente reportaje
sobre las bondades de la basura, que está
en peligro de extinción no ya por la manía
que tenemos de llevárnosla a la boca, sino
porque se ha descubierto que la porquería
de algunos constituye un tesoro para otros. Lo
que hace falta ahora es crear una red de tuberías
que comuniquen los vertederos ahítos con
las despensas hambrientas para no desperdiciar
nada, nada. Lo que es malo en tu ecosistema resulta
un manjar en el de tu primo. El problema es, pues,
de canalizaciones y no de asco, como se podría
pensar. La bilis es un líquido verdoso
más bien repugnante, pero a los chinos
les quita los dolores de cabeza y el picor de
ojos.
Por eso tienen unos siete mil osos con una cánula
por la que les sacan la bilis y la conducen al
mercado. Como los osos tienen la manía
de arrancarse la cánula, los chinos, que
pertenecen a una cultura milenaria y todo eso,
se han visto obligados a inmovilizarlos durante
los 22 años que dura la producción
de bilis en un sujeto normalmente constituido.
Ahora, Brigitte Bardot, entre otras, ha logrado
que los chinos empiecen a liberar osos, así
que no sabemos qué van a hacer los chinos
con la conjuntivitis. A lo mejor se ven obligados
a ejecutar más presos comunes para ver
si alguno de sus jugos les sirve de colirio. A
estos presos, debidamente fusilados, les sacaban
ya el hígado y los riñones, que
están más caros, si cabe, que la
bilis. Los chinos tienen una infraestructura ejemplar
de conducción de basura orgánica
con la que equilibran la balanza de pagos, como
es lógico.
A veces hay problemas para dirigir la basura orgánica
al usuario adecuado y se hace preciso establecer
una normativa. En Alemania, aun sin ser una cultura
milenaria, le acaban de denegar un trasplante
cardiaco a una turca por no saber alemán.
-Al haber menos corazones que peticiones -han
dicho los médicos-, tenemos que establecer
unos criterios de selección.
Los criterios de selección se hacen a base
de basura mental debidamente reciclada, para que
resulte intelectualmente comestible. Hay gente
que se encarga con gusto de establecer esos criterios.
La noticia no decía si le habían
pedido a la turca la tabla de multiplicar, pero
si disminuyen los residuos orgánicos y
aumentan las solicitudes habrá que llegar
a ello, digo yo dentro de mis limitaciones, pues
no pertenezco a una cultura milenaria ni nada
parecido. Lo raro, con todo, es que le hayan pedido
a la paciente turca hablar alemán, cuando
lo normal, en las ETT al menos, es que te pidan
inglés. Ya no sabe uno qué idioma
estudiar. Los que son buenos para jefe de departamento
son malos para las enfermedades coronarias. Lo
ideal sería aumentar el número de
ejecuciones (en China, claro está). Después
de todo, si algo les sobra a los chinos son chinos,
etcétera.
En culturas menos milenarias, como la cultura
militar chilena, valga la contradicción,
prefieren comerse sus propias inmundicias antes
que alimentar con ellas los juzgados. El sueño
de los generales sería colocar una cánula
que fuera desde el ano de la institución
castrense o castrante hasta su boca, para crear
un circuito cerrado de mierda. De hecho, frente
a la oportunidad que les ha dado la justicia de
depurar responsabilidad, y que los jugos de esa
limpieza orgánica se canalizaran hacia
fuera del Ejército, ellos han manifestado
que prefieren la septicemia a la depuración.
Eso, al menos, es lo que ha venido a decir, delante
del mismísimo Ricardo Lagos, que es el
presidente de la nación, el general Ricardo
Izurieta, que es el jefe del Ejército.
Seinfeld, el protagonista de la serie homónima
de Canal+, dice que él, cuando saca a pasear
al perro, recoge los excrementos en una bolsa
de plástico, como está mandado.
Si un extraterrestre, añade, pudiera ver
la escena, pensaría, lógicamente,
que el que manda es el perro. Ésa es la
pregunta del millón: ¿Quién
manda?
Sea, en fin, para alimentar a otros o a uno mismo,
lo importante es que el debate sobre las basuras
está sobre la mesa. ¿Qué
hacer con el resultado de la digestión
de nuestros alimentos, de nuestras ideas, de nuestras
culturas milenarias? La respuesta está
en el reportaje mencionado al principio: "Hay
que cambiar las relaciones de mercado por las
de simbiosis". Arriba, pues, la simbiosis.
Y viva la fotosíntesis. ¿Cuándo
nos llevará el Señor?
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que mañana podrás leer un nuevo
ARTICUENTO de Juan José Millás.

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