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"...Las palabras transmiten multitud de infecciones.
Una vez contagiado, caen sobre ti las enfermedades
oportunistas..."
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Efímero
Mi
hijo entra y me pregunta qué quiere decir
efímero. Otras veces, en lugar de con una
palabra, viene con un insecto para que le diga
su nombre. Cuando un niño abre la mano
y te muestra un animal, es como si tú mismo
vieras por primera vez ese animal. Y cuando te
muestra una palabra, es como si no la hubieras
oído nunca hasta ese instante. Efímero.
No siempre trae insectos o palabras. A veces,
llega a casa con objetos cuya utilidad ignora.
Yo tengo la costumbre de preguntarle de dónde
ha sacado tal cosa o tal animal. No es lo mismo
hurgar en la caja de herramientas que en la basura.
El mismo objeto significa cosas diferentes según
de dónde proceda. Con las palabras pasa
igual. De dónde has sacado esa palabra,
le pregunto.
No me lo quiere decir. Le presiono. De un libro,
dice al fin. De qué clase de libro, insisto,
aunque sé que he llegado al límite
del interrogatorio. Y es que no me gusta que vaya
recogiendo palabras de cualquier sitio. Las palabras
transmiten multitud de infecciones. Una vez contagiado,
caen sobre ti las enfermedades oportunistas (las
frases oportunistas, cabría decir), y estás
perdido. No es lo mismo encontrar la palabra efímero
en un poema que una esquela. No es lo mismo. Le
digo al fin que algo efímero es algo que
no dura y le sirvo tres o cuatro sinónimos:
fugaz, perecedero, provisional¼ ¿La
vida es efímera?, me pregunta ahora y comprendo
que ha sacado la palabra de donde no debe.
La vida es muy larga, hijo, le respondo. Las horas,
al menos, lo son, añado recordando un verso
de Borges ("la vida es corta, aunque las
horas son tan largas"). Me mira con expresión
ausente. Luego me da las gracias y se va olvidando
la palabra encima de la mesa. No recuerdo la primera
vez que yo mismo tropecé con ese término,
efímero, ni si fue en la basura o en un
libro. Pero recuerdo la primera vez que, por pura
inconsciencia, tomé una cucaracha entre
los dedos. Hoy no me atrevería. Tampoco
me atrevería a coger la palabra efímero.
No por asco, sino por miedo al contagio, así
que la dejo, para que desaparezca cuando limpien
el polvo.
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que mañana podrás leer un nuevo
ARTICUENTO de Juan José Millás.
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