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"...Para lo que sí nos ha servido
esta reacción china es para darnos cuenta
de que finalmente en materia de gustos literarios
lo bueno es siempre aquello que nos da la razón..."
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Perro
mundo
Al
gobierno chino le ha dado un ataque de gusto literario
y nos ha hecho saber que Gao Xinjian, el Nobel
de Literatura, es una basura. Nosotros no hemos
leído a este señor y no podemos
opinar, pero hemos visto las ejecuciones rituales
de los presos comunes en China (ligadas al tráfico
ilegal de riñones e hígados) y podemos
afirmar que el gobierno chino es, políticamente
hablando, una porquería. Con esto no queremos
descalificar sus opiniones artísticas.
Conocemos críticos literarios, cuya vida
personal es un desastre, que sin embargo aciertan
en sus juicios. En cualquier caso, los españoles
somos menos duros: aunque no tenemos ningún
aprecio por Echegaray, estamos orgullosos de que
le dieran el máximo galardón de
la Academia sueca. El premio Nobel, cuando no
ayuda a la literatura, ayuda al turismo. No sabemos
qué tienen los gobernantes de aquel país
en contra del turismo.
Para lo que sí nos ha servido esta reacción
china es para darnos cuenta de que finalmente
en materia de gustos literarios lo bueno es siempre
aquello que nos da la razón. Hay gente
que lee asintiendo o negando con la cabeza. Cuando
se asiente mucho, el libro es bueno. Cuando no,
es malo. Quiere decirse que la literatura viene
a ser una terapia de apoyo, porque no pretende
tanto curarnos como darnos la razón. Cuando
el lector y el crítico sufren la misma
patología, el libro será bueno.
Lo ideal, para que todos nos lleváramos
bien, sería que el reparto de libros en
los suplementos literarios los hiciera un psiquiatra
en lugar de un redactor jefe.
-Esa novela para ti, que es de un obsesivo, te
va a encantar. Y esta otra para ti, que es de
un paranoico, etcétera.
Lo malo es que a veces dan las novelas de los
escritores paranoicos a los críticos obsesivos
y las de los obsesivos a los paranoicos, y nadie
sale contento, como es lógico. Pues eso
es lo que ha ocurrido ahora, que le han dado el
Nobel a un chino que vive en París y que
no es partidario de los campos de concentración.
Por eso le ha salido al gobierno una crítica
tan dura. Perro mundo.
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que mañana podrás leer un nuevo
ARTICUENTO de Juan José Millás.
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