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"...Parece ser que el 90% de la materia de
la que se compone el universo es invisible, de
ahí la denominación de oscura que
le dan los científicos..."
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Lo que
el ojo ve
No
sé si ustedes están siguiéndole
la pista al asunto este de la materia oscura,
pero les aseguro que resulta apasionante. La situación
es más o menos la siguiente: parece ser
que el 90% de la materia de la que se compone
el universo es invisible, de ahí la denominación
de oscura que le dan los científicos. Pues
bien, ahora mismo acaban de descubrir que unas
partículas elementales llamadas neutrinos
podrían ser el constitutivo primordial
de esa materia. Los neutrinos no se ven, no se
tocan, no se huelen, carecen de carga eléctrica
y viajan a la velocidad de la luz; además
de eso, atraviesan los cuerpos sin romperlos ni
mancharlos. Sin embargo, los científicos
empiezan a sospechar que tienen masa. Parece una
contradicción insostenible que algo que
se define por su ausencia de materia, al menos
desde el concepto de materia que anida en el imaginario
colectivo, tenga masa, pero es así, o está
a punto de ser así, o está a punto
de ser así, qué le vamos a hacer.
O sea, que usted y yo estamos sutilmente unidos
por una materia oscura de la que formamos parte:
de hecho, nos traspasa, es decir que navegamos
en ella como pedazos de jamón en la masa
de las croquetas; esa materia es la que proporciona
densidad al cosmos, aunque, al contrario de la
bechamel, no se percibe con los sentidos. Dicho
de otro modo, los cuerpos, sean celestes o animales,
no son más que los grumos de una totalidad
inabarcable.
A mí no me sorprende nada este descubrimiento,
la verdad. Siempre he sospechado que en la vida
de un hombre tiene más importancia lo que
no se ve: fíjense en la conciencia, que
no ocupa, en apariencia, ningún lugar dentro
del cuerpo y sin embargo es capaz de llevarte
a la locura. Lo que me extraña es que llamen
materia oscura al componente más luminoso
de la creación. O sea, que para oscuros
nosotros, y los montes, y los astros, y los satélites.
Lo oscuro es precisamente lo que vemos: los ángeles
son transparentes, eso dicen, y sin embargo están
llenos de luz. El ojo sólo percibe oscuridad.
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que mañana podrás leer un nuevo
ARTICUENTO de Juan José Millás.

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