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"...Ya sé que la idea no es muy halagadora,
qué le vamos a hacer, pero quizá
sea falsa: sólo pretendía ejercitarme
en el dominio de la mirada aforística...".
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El huevo y la gallina
Hay un aforismo célebre según el
cual la gallina no es más que el instrumento
que utiliza el huevo para reproducirse. Cuando
lo escuchas por primera vez, te hace gracia, porque
consigue romper la lógica desde la que
contemplamos el proceso reproductor de las gallinas,
pero en una segunda lectura resulta más
inquietante que gracioso. Además, podría
ser -¿por qué no?- que la gallina
estuviese al servicio del huevo y no al revés:
la historia ha venido demostrando minuciosamente
que la experiencia y la realidad pocas veces coinciden;
la experiencia dice, por ejemplo, que el sol gira
alrededor de la Tierra, pero sabemos desde hace
ya algunos siglos que se trataba de una percepción
errónea, de un efecto óptico, en
fin. No nos podemos fiar, pues, de la experiencia,
al menos de la experiencia ocular.
Lo curioso es que la mirada devaluadora que el
aforismo citado lanza sobre las gallinas podría
aplicarse a casi todas las cosas de este mundo.
Por ejemplo, podríamos decir que el cuerpo
no es más que el instrumento que utilizan
las bacterias, los virus, y los microorganismos
en general para reproducirse. Ya sé que
la idea no es muy halagadora, qué le vamos
a hacer, pero quizá sea falsa: sólo
pretendía ejercitarme en el dominio de
la mirada aforística, que es muy útil
para escribir novelas de misterio, pero también
para alcanzar a comprender algunos movimientos
extraños de la realidad.
Hace poco, mientras guardaba cola frente a una
ventanilla estatal, llegué a la conclusión
de que el contribuyente no es más que el
instrumento que utiliza la burocracia para reproducirse
sin cesar. Quizá todo sea así después
de todo; a veces pienso que el escritor no es
más que la excusa que utiliza la escritura
para propagarse: no sería raro; de hecho,
generalmente escribimos lo que el lenguaje quiere.
Cuando logramos decir lo que queremos nosotros,
lo pagamos caro, porque la satisfacción
de acertar se ve menguada por algún descubrimiento
desgraciado: que la gallina es un instrumento
del huevo, pongo por caso.
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que mañana podrás leer un nuevo
ARTICUENTO de Juan José Millás.

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