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"...Ahora que estaba razonablemente satisfecho
de mi existencia(...), me doy cuenta de que no
sé nada de Ricky Martin...".
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Vidas
Acaba de llegarme el catálogo de una importante
editorial con las novedades del otoño y
al repasarlo encuentro un libro titulado: Ricky
Martin, su verdadera historia. Dios mío,
me digo, si yo todavía no conozco la falsa.
En cosas así percibe uno que ha comenzado
a quedarse fuera de la realidad. Ahora que estaba
razonablemente satisfecho de mi existencia, pues
había logrado abandonar el tabaco y aprender
un inglés de aeropuerto enormemente útil,
me doy cuenta de que no sé nada de Ricky
Martin. Tengo este libro para ponerme al día
de su verdadera vida, pero dónde enterarme
de la falsa, que es la que ha dado lugar a que
publiquen la auténtica. Desesperado, miro
el catálogo de arriba abajo sin hallar
documentación sobre el tema.
Es normal que uno se irrite cuando encuentra dentro
de sí lagunas culturales de este tamaño.
Pero la irritación es poca cosa comparada
con la envidia de saber que hay gente con una
vida falsa y otra verdadera, es decir, gente con
dos vidas. Y eso que el tal Ricky Martin apenas
ha cumplido veinte años. Veinte años
y ya lleva vividas dos vidas, una de ellas, según
este catálogo, perfectamente documentada.
Con esto no quiero decir que la otra carezca de
acreditación, sino que yo no la conozco.
De ahí el sentimiento de no estar suficientemente
al día. Dos vidas, en fin. A este paso,
cuando tenga mi edad habría vivido cuatro
o cinco, o sea, la verdadera, la falsa, la apócrifa,
la mística y la maldita, pongamos por caso.
Y de todas ellas podremos encontrar un libro ilustrado,
como éste, con fotografías a color.
Personalmente, daría las vidas que me quedan
por vivir, incluida la verdadera, por una vida
falsa. Tiene que ser apasionante levantarte cada
día de una cama aparente y pasar el año
viajando por países ficticios, cantando
ante públicos inexistentes que aplauden
de mentira. Lo que no sé es si la vida
falsa se vive antes de la verdadera o se pueden
construir las dos a la vez. Después de
todo yo he aprendido inglés al tiempo que
dejaba de fumar. Aunque lo primero no es verdad.
Y lo segundo tampoco. ¿Me habré
hecho yo una vida falsa también sin darme
cuenta?
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que mañana podrás leer un nuevo
ARTICUENTO de Juan José Millás.

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