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"....Me preguntó una periodista que por qué mis columnas solían componerse de tres párrafos y le dije que porque tenía la pretensión de parecerse a un insecto...".


Los insectos

Me preguntó una periodista que por qué mis columnas solían componerse de tres párrafos y le dije que porque tenía la pretensión de parecerse a un insecto de los dotados, como viene siendo habitual por otra parte, de cabeza, tórax y abdomen. Lo dije por decir, la verdad, pero después de colgar el teléfono me di cuenta de que pocas veces había sido tan sincero. Si algo me gusta de la columna es su caducidad. La mayoría de ellas se escriben, se publican y mueren en 24 horas. Algunos insectos, no viven mucho más. Le oí decir a un experto que existe una variedad de artrópodo cuya única misión en el mundo es fecundar a la reina, por lo que no permanece entre nosotros más que el tiempo justo de practicar una cópula rápida y luego se muere. De hecho, carece de estómago, pues a la naturaleza le parecía un derroche dotarlo de un órgano que, con las prisas, no iba a llegar a utilizar. Me gusta también mucho de los insectos el hecho de que tengan la respiración tranqueal. Las tráqueas son más limpias que los pulmones, que siempre me han parecido una porquería. Además, están colocadas en la zona lateral del tórax, lo que quiere decir que no implican a la boca en la toma ni en la expulsión de aire. Tiene, en fin, un diseño más funcional, más avanzado, con menos averías. Y para besar son también más prácticas que los pulmones, ya que puedes permanecer pegado a los labios del amado o amada sin tenerte que separar cada poco para tomar aire. Las personas que tienen respiración traqueal, por otra parte, carecen prácticamente de halitosis. No hay nada peor que una de esas columnas mamíferas que te echan el aliento antes de abrir el periódico y te arruinan la lectura.
Lo me menos me gusta de los insectos es el abdomen, pero reconozco que se trata de un prejuicio biológico injustificado. Hay menos entresijos en el abdomen del insecto más grande que seamos capaces de imaginar que en el paquete intestinal del mamífero más diminuto del universo. Uno siempre escribe de lo que pierde y yo me he perdido ser insecto, qué le vamos a hacer. Por eso mis columnas son artrópodos.


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