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Rencor de clase
En la Universidad Autónoma de Barcelona han conseguido
que unas ratas amnésicas recuperen la memoria
a base de estimulación eléctrica. El método de
trabajo es muy curioso, pero lo que más me interesa
saber a mí es de qué se han acordado las ratas,
porque recordar por recordar no es absolutamente
recomendable. Depende de lo que te venga a la
memoria. No es lo mismo recordar tus primeros
pasos que tus primeras caídas, por ejemplo. En
cuanto a las ratas, sería deseable que no recordaran
nuestras caras porque no hacemos con ellas más
que implantarles tumores o arrancarles la memoria
para luego quitarles los tumores y devolverles
la memoria. Tienen que estar hartas de nosotros.
Lo curioso es que es uno de los animales más odiados
por la humanidad, cuando debería ser al contrario:
deberían ser ellas quienes nos odiaran a nosotros.
Así las cosas, a dos páginas de donde venía la
noticia de las ratas, leí que un cerdo había volado
en primera clase en la compañía US Airways, porque
según su dueña se trataba de un "animal terapéutico".
El bicho pesaba 130 kilos, pero la dueña llevaba
una receta del médico. Ahora hay médicos que recetan
cerdos en lugar de Valium para los nervios. Si
te presentas en un mostrador de facturación con
un cerdo de 130 kilos, no te admiten a menos que
lleves una receta del especialista. En EE.UU.
está prohibido entrar con un frasco de aspirinas,
pero puedes llevar un cerdo si de él depende tu
equilibrio nervioso y todo eso.
Con
todo, lo más emocionante es que voló en primera.
Yo volé una vez en primera por equivocación y
llegué nuevo al destino porque pude estirar las
piernas y dar una cabezada. Una compañía aérea
norteamericana dice en su publicidad que si vuelas
en la clase preferente llegarás sin tortícolis,
lo que es tanto como garantizártela en turista.
El
cerdo me ha hecho recordar con odio la clase turista
del mismo modo que los estímulos eléctricos han
devuelto la memoria a las ratas amnésicas. Pero
en mi caso, el recuerdo ha puesto en marcha el
rencor de clase (de clase turista). Por eso decía
que a ver qué recuerdan las ratas, no vayamos
a tener un disgusto.
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que mañana podrás leer un nuevo
ARTICUENTO de Juan José Millás.

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