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"....Tuve un alumno cuyo sueño era que no existía la gramática. Lo contó en clase y yo invité a todos a que nos comportáramos como si la gramática no existiera...".


No tienen perdón

Estamos en el año mundial de las matemáticas. Quizá por eso la ONCE ha llevado a cabo una magnífica campaña de publicidad cuyos protagonistas eran los números. Hasta los de letras dependemos de ellos para administrar nuestro salario, y controlar manías construidas a sus expensas: algunos números de teléfono, por poner un ejemplo sencillo, tienen un significado especial incluso para los que no sabemos dividir. Todo a nuestro alrededor es número. La semana tiene siete días; el mes, treinta; y el año trescientos sesenta y cinco. Faltan cinco paradas para la casa de mi novia o siete recibos para terminar de pagar la hipoteca. Mi padre sólo me llevó al cine en tres ocasiones y mi madre daba dos besos a mi hermano y uno a mí. Hoy sólo me ha llamado tres veces por teléfono. Faltan cuatro días para el sábado...

Los matemáticos se han enfadado mucho porque en uno de estos anuncios un niño soñaba que las matemáticas no existían. Los matemáticos dicen que esta clase de publicidad alienta el rechazo hacia la materia. El caso es que la ONCE ha suspendido la campaña. Los matemáticos se equivocan. Los niños van a continuar soñando lo mismo con campaña o sin ella. Lo inteligente habría sido invitar a la ONCE a que llevara ese sueño hasta el final. Tuve un alumno cuyo sueño era que no existía la gramática. Lo contó en clase y yo invité a todos a que nos comportáramos como si la gramática no existiera. Pasados quince días, los alumnos habían comenzado a construir una gramática propia, pues se dieron cuenta de que se podía vivir sin balones y sin recreos y sin merienda, pero no sin gramática. Durante aquel curso estudiamos la gramática escrita por ellos y aprendimos (yo también) más que en los cinco años anteriores.

Si los matemáticos hubieran invitado a la ONCE a desarrollar ese sueño, habríamos comenzado a construir unas matemáticas porque se puede vivir sin otras cosas, pero no sin saber cuántos dedos tenemos en cada mano. Los matemáticos han metido la pata, pues: y en el año mundial de las matemáticas. No tienen perdón. Gracias, ONCE, por esa publicidad tan imaginativa.

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