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"....Vuelve uno la vista, en fin, y ahí están
Marx y Lenin despidiéndose atónitos de una Rusia
harapienta, entregada al vodka y a la prostitución...".
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Un siglo de
muerte
Un matrimonio británico anda haciendo gestiones
para que les autoricen a tener un nieto con el
semen de su difunto hijo. La ley es contraria
a que los cadáveres se reproduzcan, lo que no
deja de ser curioso a finales de un siglo en el
que todavía gobiernan los hijos de muertos tan
ilustres como el marxismo y el existencialismo,
o el situacionismo, un suponer. Vuelve uno la
vista justo en el instante de colocar el pie sobre
la primera baldosa del dichoso xxi y ve a un grupo
de hippys fantasmales agitando sus pañuelos blancos
con la cabeza llena de guirnaldas. Si vas a San
Francisco, no olvides ponerte flores en la cabeza,
decía la canción, y aún no hemos logrado averiguar
qué tenía que ver una cosa con otra. Vuelve uno
la vista, en fin, y ahí están Marx y Lenin despidiéndose
atónitos de una Rusia harapienta, entregada al
vodka y a la prostitución. Tantos libros, tantos
análisis sesudos, tanto movimiento obrero, tanta
leche, para encontrarnos al cabo de los años con
Bakunin en la cola de una empresa de trabajo temporal
dirigida por un señor con barba revolucionaria.
Así
las cosas, qué necesidad hay de que los hijos
tengan padres. Al contrario, eliminando un eslabón
generacional reducimos costos o costes, que nunca
sé cómo se dice, y optimizamos la producción y
la reproducción, que es el sueño de Superlópez
y de cualquier jefe de recursos humanos que se
precie. El problema es darle nombre a este nuevo
individuo, ya que técnicamente no es un huérfano,
ni siquiera un hijo póstumo. Estamos hablando,
pues, de hijos de muertos en el sentido literal
de la palabra.
Hasta hoy mismo eso era una figura retórica, un
juego literario. Pero en el momento en el que
se desregule la reproducción y los difuntos tengan
tanto derecho como el que más a procrear, esto
se va a llenar de fantasmas, de espíritus, de
individuos virtuales como el nieto de esa pareja
británica tan luchadora. El siglo xxi será un
siglo de muertos o no será. En estas fechas tan
señaladas, si no dices una tontería de este tipo,
no eres nadie. Personalmente, creo que con esto
he cumplido. Feliz año.
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que mañana podrás leer un nuevo
ARTICUENTO de Juan José Millás.

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