JUAN JOSÉ MILLÁS página oficial

> Asuntos lingüísticos


"....Asomarse al diez significa arrojarse al precipicio intelectual de los diez libros más vendidos, los diez discos más escuchados...".


Diez

Un grupo de científicos japoneses acaba de lograr que un mono cuente hasta nueve. No quiere uno imaginar qué habría sucedido de caer en manos de un grupo de pedagogos. En cualquier caso es mejor que se detenga ahí porque lo primero que se les ocurre a los primates cuando inventan el diez es hacer un decálogo. La decena multiplica el horror. Es la culpable de los diez mandamientos y del 10% de interés, sobre el que se ha edificado la banca, la bolsa y el índice Dow Jones. Peor que eso: el diez es el germen del espíritu castrense. Las escuadras, las falanges, las legiones son múltiplos de ese número abisal.

Si los generales, con perdón, sólo hubieran aprendido a contar hasta nueve, no habrían caído en la cuenta de que diez grupos de diez hacen una centuria y permanecerían sin tropa en su laberinto, por lo que las poblaciones civiles de medio mundo les estarían muy agradecidas.

Se ve que el mono japonés es una persona que sabe detenerse a tiempo. Asomarse al diez significa arrojarse al precipicio intelectual de los diez libros más vendidos, los diez discos más escuchados, los diez hombres más importantes del siglo, los diez programas más vistos de la televisión¼ Nueve de cada diez estrellas usan Lux, lo que no nos parece bien ni mal, pero si te diezman, en cambio, te hacen polvo. Y si te obligan a pagar el diezmo, también.

Cada una de las partes del rosario de tu madre está compuesta de diez avemarías, igual que las del rosario de la aurora, de ahí que las cosas acaben como acaban, o sea, mal.

Está demostrado científicamente que el secreto de los nueve novísimos es que no llegaron a la decena. Se pararon a tiempo.

Hay quien cree que los monos saben hablar, aunque prefieren disimularlo para que no les hagamos trabajar. Es probable, en fin, que ese primate japonés sepa chino, pero hace como que es incapaz de contar hasta diez para no discutir. Con el nueve da una satisfacción a la ciencia y luego regresa a la meditación trascendental, que es lo suyo. El día en el que los monos traspasen ese límite les compramos un traje de Milano y los ponemos a la cola del paro. Hacen bien, pues, en no echar las diez de últimas. Resistan.

Vuelve al menú de los Articuentos. No olvides que mañana podrás leer un nuevo ARTICUENTO de Juan José Millás.

 

 

Juan José Millás © 2001
  más escritores en ClubEscritores