|

"Hace poco leí que en EE.UU. han comercializado
un antidepresivo que puede causar orgasmos espontáneos
al bostezar".
|

 
El orgasmo espontáneo
El
periódico, como el Tercer Mundo, es un campo de
minas antipersonales. Abres una hoja cualquiera,
miras, y te estalla en medio de los ojos un titular
que te mutila la buena conciencia. Sólo que no
hay forma de desactivar esas minas porque entonces
el periódico sería otra cosa. Las revistas del
corazón, por ejemplo, son periódicos desactivados.
Puedes transitar por sus páginas sin miedo a que
ninguna explosión te arranque los hígados. En
las revistas del corazón y similares sólo se dan
estallidos de estupidez, pero eso lo único que
te hace es más estúpido. Y ser más estúpido no
duele; al contrario, te alivia de otras cosas.
Pero en el periódico de vez en cuando también
estallan minas, que, sin llegar a mutilarte, pueden
golpear alguna zona sensible de tu carácter, dejándote
un poco cabizbajo y meditabundo, o quizá cabizbundo
y meditabajo, siempre me hago un lío. Hace poco
leí que en EE.UU. han comercializado un antidepresivo
que puede causar orgasmos espontáneos al bostezar.
Se llama Anafril, por si ustedes conocen en aquel
país a alguien que pueda enviárselo por correo.
Hay mucha gente a la que lo que le gusta de las
medicinas son los efectos secundarios, es decir,
que no toman aspirinas para el dolor de cabeza,
sino para proporcionarse un buen ardor de estómago
y no pensar en otra cosa. Y hay quien toma los
ansiolíticos para tener un buen repertorio de
vértigos, mareos y vómitos. El Anafril es estupendo
para eyaculaciones prematuras, que deprimen mucho
y te obligan a acentuar el tratamiento.
También
hay gente que se hace pis cuando se ríe, o que
llora al estornudar, pero nunca habíamos oído
hablar de la posibilidad de compatibilizar el
orgasmo con el bostezo. A mí, si quieren que les
diga la verdad, eyacular mientras se bosteza me
parece el colmo del escepticismo, así que daría
cualquier cosa por agenciarme una o dos cápsulas.
Soy pasional y tiendo a bostezar con demasiado
empeño, como si me jugara en ello la vida, pero
ahora me gustaría volverme un bostezador escéptico
y nada como el Anafril para lograrlo, así que
no dejen de hacerme llegar un frasco si consiguen
la receta. Muchas gracias.
Vuelve
al menú de los Articuentos. No olvides
que mañana podrás leer un nuevo
ARTICUENTO de Juan José Millás.

|