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"Aunque la palabra inaudito viene en el
diccionario, apenas significa nada, sobre todo
cuando la repites muchas veces seguidas".
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Diario [III]
"Esto es inaudito", dijo mi marido mientras desayunábamos,
delante del niño, refiriéndose a una noticia de
la radio. Él jamás había utilizado esa palabra,
inaudito, así que me quedé sorprendida, y un poco
preocupada, como cuando los hombres cambian de
colonia, de ropa interior o de peinado. No dije
nada, pero esa noche, mientras cenábamos, volvió
a repetir el término. Esta vez estaba prevenida
y vi todo el recorrido de la palabra, desde la
garganta oscura hasta el borde de los labios,
como cuando sorprendes a una cucaracha apareciendo
por el sumidero del bidé. Abrió los labios en
forma de grieta, y repitió: "Esto es inaudito,
inaudito". El segundo inaudito no salió del todo.
Asomó las antenas y se escondió debajo de la lengua,
como si algo le hubiera asustado.
Aunque
la palabra inaudito viene en el diccionario, apenas
significa nada, sobre todo cuando la repites muchas
veces seguidas, inaudito, inaudito, inaudito¼
Es un ruido, y un ruido molesto, para decirlo
todo. Temí que se le quedara al niño en la cabeza
y luego se le escapara en el colegio, por lo que
le pedí que no dijera esas cosas delante de su
hijo. "¿Qué cosas?", preguntó con cara de extrañeza.
"Ya sabes, inaudito", dije y comprobé que me retiraba
la mirada avergonzado. Entonces, para hurgar en
la herida, comenté que en esta época, con el calor,
empiezan a deambular toda clase de insectos por
los desagües a menos que se desinfecten. "Así
que haz gárgaras con agua oxigenada, o con lejía.
No quiero ver el inaudito ese entrando por la
oreja del niño. Y me da asco verlo salir de tu
boca. Un poco de higiene, por favor."
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que mañana podrás leer un nuevo
ARTICUENTO de Juan José Millás.

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