
Algo
más que entrado en años, pero igual
de estrambótico, nuestro antiguo conocido,
el personaje que protagonizó "El misterio
de la cripta embrujada" y "El laberinto
de las aceitunas", abandona definitivamente
el manicomio en el que lleva décadas confinado,
con la idea de encauzar su vida. No se espera
de él que resuelva enigma alguno, pero
su destino le llevará a hacerlo. Tampoco
la ciudad que lo aguarda es la Barcelona cambiante
de la transición o la todavía en
embullición de comienzos de los años
ochenta: nos encontramos en la resaca postolímpica,
en un mundo turbio y complejo cuyas leyes permanecen
tan inescrutables para el improvisado sabueso
como las de antaño. Sin más recursos
que su instinto, ha de encararse en una malla
de lianas invisibles, aunque mortíferas,
que tejen un entramado de crimen y corrupción.