
La
historia del asesinato del industrial catalán
Savolta, traficante de armas durante la
primera guerra mundial, escrita en clave de novela
negra, revela un corrosivo análisis de la realidad
económica, política y social de una Barcelona
en la que conviven una burguesía reaccionaria,
otra liberal y un potente movimiento obrero y
anarquista.