Logo Clubcultura
   Actualidad/Recomendaciones    Nuestras páginas oficiales    Blogs de Autor    Cultura Fnac

EDUARDO MENDOZA Página oficial  
A FONDO
 

ENTREVISTA

CUESTIONES DE ESTILO

EL CANSANCIO DE LA NOVELA

INTRIGAS LITERARIAS

Una de las bases temáticas de tu obra es la fascinación por el tema del poder. En "La verdad sobre el caso Savolta", entendido como "glamour", como seducción. En "La ciudad de los prodigios", en cambio, es el poder entendido como conspiración.

Yo sigo creyendo que, en estos momentos, lo verdaderamente atractivo para el ser humano no es el sexo, sino el poder. Ni siquiera el dinero. Es algo que siempre me ha parecido misterioso y por eso me interesa saber cómo es realmente. Yo no lo sé, y en las novelas lo que hago es crear un sistema a ver si aquél me convence totalmente, a ver si así es el poder. Si es el fruto de una conspiración o es una cosa mucho más mecánica y más tonta, sin ningún interés. Nunca creí, ni en los sueños más remotos, que yo o alguien como yo pudiera acceder al poder. Era como un mundo misterioso, pero real, porque había alguien que lo tenía. Entonces yo pensaba: "¿Cómo será tener poder?". Tener dinero me lo podía imaginar: comprar lo que quieres. Pero tener poder es una cosa distinta.

Supongo que la crítica especializada comentó "La ciudad de los prodigios" remitiendo al lector a su primera novela, "La verdad sobre el caso Savolta", por la coincidencia cronológica y en ocasiones ideológica. ¿Supone ello una fascinación por el pasado?

La verdad es que no lo sé. Tengo varias teorías, y todas contradictorias. Una explicación que me he formulado a mí mismo es que cuando estoy en Barcelona escribo sobre la ciudad en pasado; en cambio cuando estaba en Nueva York escribía historias del presente, o sea, que de alguna manera lo que buscaba siempre era alguna distancia, espacial o temporal, entre la novela y lo que escribo. De todas formas, esto no me convence relativamente. La ciudad de los prodigios viene detrás de "Savolta" sin transición. Al acabar "Savolta" comencé a escribir no "La ciudad de los prodigios", sino una novela que fue variando y de la que salieron unos personajes que evolucionaron. En algunos momentos paraba porque aquello se me estaba complicando demasiado, se me iba de las manos, y entonces escribía "La cripta", que era un poco como un paseo marginal, aunque no lo considero como un "divertimento", sino como experimentos sobre un aspecto del "Savolta", la parte de farsa que mantengo también en ésta. Quería experimentar un poco y ver qué se podía hacer con una novela corta, contemporánea, local, que permite más el humor. "La Cripta" fue por ver un poco qué salía. El laberinto de las aceitunas fue ya una forma más deliberada de hacer este tipo de novela. Con la experiencia de las dos, volví a recoger la novela que había iniciado tras el "Savolta", y que era "La ciudad de los prodigios".

¿Por qué le gusta tanto el tema del complot, de las intrigas, con todos sus pasos alambicados y sus traiciones? En ocasiones da la impresión de que finalmente está planteando la vida como conspiración.

No es que todo esto me guste; al contrario, me obsesiona y me inquieta profundamente. Precisamente, si lo cuento, es para conjurar este fantasma. No sabemos hasta qué punto estamos siendo víctimas u objeto de una conspiración. Hay unos que hacen pensar que no existe tal conspiración. Son los que están viendo conspiraciones por todas partes, y encuentran una confabulación del gran capital, la CIA, los judeomarxistas, los criptonosequé… Esta gente hace pensar que no existe ninguna conspiración y que realmente las cosas son así porque son así. Otras veces da la sensación de que estamos viviendo en un mundo de ficción que nos están presentando de una manera pero que, en realidad, oculta maniobras. Un día descubres que estás cansado de llevar la ropa de una forma y que te gustaría llevarla de otra; sales a la calle y descubres que todo el mundo ha hecho lo mismo, No puede ser casualidad, Alguien ha programado previamente que tú cambiaras de gusto. Y esto es muy desconcertante.

¿Y de la marginalidad, qué le atrae?

Si siempre he escogido este tema es porque me preocupa. Los protagonistas de mis novelas son siempre marginados, personas que llegan a una comunidad y hacen todo lo que pueden por integrarse, por aprender el código de señales. Y normalmente acaban fatal, porque no creo que ninguno pueda… Tengo la sensación de que eso me pasa a mí, pero también que le pasa más o menos a todo el mundo, con algunas excepciones, quizá. Si tienes hijos pequeños y los llevas al colegio por primera vez, tienes la impresión de que no hay individualidades, sino tú y después una masa que te espera. En la vida te está pasando continuamente: cambias de escuela, vas a la universidad, comienzas un trabajo… siempre estás con desconocidos. Además, la imaginación es muy agradecida desde el punto de vista literario, porque si no lo ves desde la barrera no lo puedes describir. Desde "El Quijote" hasta el que sea, siempre es alguien que está mirando desde fuera.

¿Escribiría usted una novela sobre la corrupción política?

A mí me interesa muchísimo todo lo que tiene que ver con el poder y la corrupción. Me encantaría saber, por ejemplo, si las personas del Gobierno que se han corrompido eran corruptas antes y aceptaron sus cargos para poder meterse dinero en el bolsillo o si sufrieron un proceso de contaminación y deterioro. Este es un tema que me interesaría muchísimo como argumento de una novela, pero va a ser imposible porque dudo que pueda llegar a saber la verdad

Los españoles de a pie, sin embargo, tenemos fama de ser poco respetuosos con la ley.

Lo que ocurre es que España siempre ha sido un país muy legalista, y la única forma de vivir en un país tan mandón es infringiendo la ley. En tiempo de Franco se decía que España era una dictadura militar mitigada por el general incumplimiento de la ley. Nos hemos acostumbrado a que la ley sea insoportable y a que el Estado sea una mezcla de carcelera, madre superiora y vecino incordiante al que hay que sortear como se pueda. Quizá si viviéramos un largo periodo de tiempo bajo un Gobierno menos agresivo nos volveríamos más respetuosos con la ley.

CUESTIONES DE ESTILO

EL CANSANCIO DE LA NOVELA

-Estos textos han sido realizados a partir de fragmentos tomados de las siguientes entrevistas:

José Ribas y Sergio Vila-San-Juan, en "Ajoblanco", abril 1988.
Ángel S. Harguindey, en "El País"
Cristina Mella, en "Tribuna", 16 de mayo de 1994.
Carles Marqués, en "Cultura", junio de 1994.
Beatriz Berger, en "Revista de libros" de El Mercurio, 5 de noviembre de 1995. Margarita Rivière, en "Qué Leer", diciembre de 1996.
Paula Izquierdo, en "La Esfera", El Mundo, 27 marzo de 1999.
María Luisa Blanco, en "ABC Cultural", 1 de mayo de 1999.
Llàtzer Moix, en "La Vanguardia", 13 de junio de 1999.

 

 
 
© Eduardo Mendoza 2001
   
  MÁS ESCRITORES