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Vida
acida
en Barcelona en 1926 Ana María Matute se
dio a conocer en la escena literaria española
con ‘Los Abel’, una novela inspirada
en la historia bíblica de los hijos de
Adán y Eva, en la cual reflejó la
atmósfera española inmediatamente
posterior a la contienda civil desde el punto
de vista de la percepción infantil. Este
enfoque se mantuvo constante a lo largo de su
primera producción novelística y
fue común a otros representantes de su
generación, la llamada generación
de los "niños asombrados".
A los cinco años, tras haber estado a punto
de morir por una infección de riñón,
escribió su primer relato, ilustrado por
ella misma. A los ocho años volvió
a padecer otra enfermedad grave y la enviaron
a vivir a Mansilla de la Sierra (Logroño)
con sus abuelos. Se educó en un colegio
religioso en Madrid y con 17 años escribió
su primera novela, ‘Pequeño teatro’
por la que Ignacio Agustí, director de
la editorial Destino en aquellos años,
le ofreció un contrato de 3.000 pesetas
que ella aceptó. Sin embargo, la obra no
se publicó hasta ocho años después.
Las novelas de Ana María Matute no están
exentas de compromiso social, si bien es cierto
que no se adscriben explícitamente a ninguna
ideología política. Partiendo de
la visión realista imperante en la literatura
de su tiempo, logró desarrollar un estilo
personal que se adentró en lo imaginativo
y configuró un mundo lírico y sensorial,
emocional y delicado. Su obra resulta así
ser una rara combinación de denuncia social
y de mensaje poético, ambientada con frecuencia
en el universo de la infancia y la adolescencia
de la España de la posguerra.
A la par la autora barcelonesa cultivaba el relato
corto y publicaba títulos como ‘El
tiempo’, ‘Historias de la Artámila’
o ‘Algunos muchachos’. Igualmente,
a comienzos de los sesenta, editó dos libros
corte autobiográfico: ‘A la mitad
del camino’ y ‘El río’.
En estas páginas evoca sus experiencias
de la niñez en el ambiente rural y bucólico
de Mansilla de la Sierra.
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De vuelta a la producción
novelística… Ana María Matute
se aventuró a escribir la trilogía
‘Los mercaderes’, integrada por ‘Primera
memoria’, ‘Los soldados lloran de
noche’ y ‘La trampa’, que gozaron
de un gran éxito en su época. Después
llegaría la publicación de la conocida
obra ‘La torre vigía’, donde
narra la historia de un adolescente que debe
iniciarse en las artes de la caballería.
Aunque sigue la línea de las anteriores,
se da en ella un cambio histórico de ambientación
hacia el período medieval, rasgo que se
ha convertido en el universo de sus libros más
recientes, publicados tras un dilatado período
de silencio literario: ‘Olvidado Rey Gudú’
(1997) y ‘Aranmanoth’.
Asimismo a lo largo de su carrera
editorial han visto la luz también cuentos
para niños. Muchos de ellos recopilados
bajo los títulos ‘Los niños
tontos’, ‘Caballito loco’, ‘Tres
y un sueño, ‘Sólo un pie
descalzo’y
‘Paulina’.
| ©
Ana María Matute 2007 | www.anamaria-matute.com |
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