
Marca
el nacimiento del Pijoaparte, uno de los personajes
más fuertes, originales y sugestivos de toda la literatura
de esa época, y que parece el doble canalla del propio
Marsé. La identificación autor/personaje funciona
con una precisión y eficacia demoledoras, y lo que empieza
siendo la historia amorosa de una niña bien, rebelde
e ingenua (Teresa) y un charnego barriobajero,
desarraigado y ladrón de motos (el Pijoaparte), termina
como una formidable sátira y encarnación del tiempo
en que transcurre esa breve, intensa y, lógicamente,
calamitosa relación pasional.
