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BIBLIOGRAFÍA

Rabos de lagartija
Areté, 2000

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"Rabos de lagartija" confirma con creces algo que ya sabíamos, que Marsé es uno de esos privilegiados novelistas de raza, como lo fueron en su tiempo Galdós y Baroja, capaces de construir un mundo narrativo personal y coherente en el que el soporte de la realidad y la trama imaginaria de la ficción discurren hermanadas a través del movimiento, elemento esencial del arte novelesco, el cual se enhebra mediante una sólida caracterización de los personajes, el espacio y el tiempo. Marsé se ha decantado siempre por la novela de personajes y de espacio, dotados de una compacta verosimilitud, y por la novela de estructura poliédrica en los puntos de vista, por lo que la crítica, sobre todo desde "Últimas tardes con Teresa" (1966), suele incluirle en el periodo de renovación narrativa que logró conjugar el realismo testimonial y crítico con las estructuras y técnicas más novedosas. Más de treinta años, pues, de fidelidad sin fisuras a una visión crítica de la realidad y a unas formas arriesgadas avalan su compromiso con la literatura. "Rabos de lagartija" insiste en ese compromiso, retomando el espacio concreto de los barrios de Barcelona, el tiempo yerto de la posguerra y los personajes de rasgos naturalistas, que perdieron casi todo, no sólo la guerra, sino también su sitio en la Historia.
Santos Alonso, en "Revista de libros", julio agosto, 2000.

En "Rabos de lagartija" volvemos a encontrar la misma ciudad de ambiente opresivo de la posguerra, dividida no sólo por vencedores y vencidos sino también por dos lenguas, y desquiciada por la miseria y la violencia, que es el escenario casi exclusivo de su obra llena de recurrencias, revisitaciones y reiteraciones. Esta comedia inhumana barcelonesa reafirma poderosamente la tesis según la cual un escritor esribe siempre el mismo libro. Lo que pasa es que, al menos Marsé, siempre lo escribe de manera diferente. Utiliza el mismo material pero nunca el mismo patrón. Pero más allá de las diferencias (técnicas, tonales o de ambición) entre un libro y otro, llama la atención la coexistencia de dos tendencias opuestas en su obra. Un afán de construir sus propios mitos y arquetipos en las primeras novelas, y una canibalesca voluntad de destruirlos en las últimas.
Mihály Dés, en "Lateral", junio 2000.

 
© Juan Marsé 2001
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