
Ambientada
en la posguerra, la narración se centra en un grupo
de jóvenes defraudados por una realidad que es resultado
directo de la guerra librada por sus padres, y que ni
es la suya ni les permite crearse su identidad propia.
Quedó finalista del premio Biblioteca Breve de
1960 (finalmente declarado desierto), y sirvió,
sobre todo, para alertar sobre la aparición de un futuro
gran talento literario. Aunque la crítica del momento
la saludó como una interesante muestra del objetivismo
entonces triunfante, el propio autor siempre la ha calificado
de "decadente, intimista y subjetiva".