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En
1974, comienza a publicar en la recién estrenada
revista "Por favor" una columna de retratos literarios
de personajes de actualidad: actrices, políticos, damas y damiselas
de sociedad que tendrán un gran éxito.

1975-1978
Realiza algunos trabajos para el cine -frecuentemente con Jaime
Camino-, que el escritor define como “rigurosamente alimenticios
y sin el menor interés artístico”.
En
1978, con "La muchacha
de las bragas de oro", Marsé gana el Premio Planeta
y con él varios miles de lectores.

1979-1986
Continúa alimentando su sugerente visión de la Barcelona de
la posguerra con “Un día volveré”
(1982) y “Ronda del Guinardó”
(1984). En 1984 sufre un infarto que hace necesaria una
complicada intervención quirúrgica. Sin embargo, a los dos
años volverá a publicar, esta vez una colección de relatos
bajo el título de “Teniente Bravo” (1986).
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1987-1997
La década de los 90 supuso la consagración definitiva
del escritor barcelonés con la recepción de numerosos galardones
literarios. En 1990 fue destacado con el premio Ateneo
de Sevilla por “El amante bilingüe”.
En 1994 “El embrujo de Shanghai”
le valió el prestigioso Premio de la Crítica y el Aristeión,
galardón que concede la Unión Europea a los dos mejores libros
de creación y traducción de entre todos los publicados en
sus países miembros y lenguas respectivas.

En
1997, es galardonado
con el premio Juan Rulfo de Literatura Latinoamericana
y del Caribe, el más prestigioso de Latinoamérica, dotado
con 15 millones de pesetas.
1998-2000
Tras siete años de silencio, Marsé publica “Rabos
de lagartija”, novela que la crítica ha saludado de
manera entusiasta como un regreso al mundo narrativo de la
Barcelona urbana y otras obsesiones del autor.

2001-2004
‘Rabos
de lagartija’ recibe el Premio de la Crítica
y el Premio Nacional de Narrativa a la mejor novela publicada
el año anterior.
En 2002,
Espasa publica una concienzuda edición de Cuentos Completos,
que reúne todos los relatos escritos por Juan Marsé
desde 1957, y que fueron apareciendo en las páginas
de distintas publicaciones como ‘Destino’, ‘El
Urogallo’, ‘Rumbos’ o ‘La Vanguardia’.
Seix
Barral rescata ‘La gran desilusión’,
un “libro personal”, escrito originalmente en
los setenta, que recorre las décadas de los treinta
y cuarenta a través de “una especie de miscelánea
de imágenes y recuerdos que remitían tanto a
noticias y fechas históricas como a vivencias, modas
y costumbres vinculadas al acontecer cotidiano, a la memoria
popular de una época”.

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