
"No me parece correcta la novela de ideas. Prefiero a los
novelistas que tienen el talento implícito en su obra, pero
no explícito. No te deslumbran ni por las ideas, ni por la
lengua, sino por la capacidad de fascinarte y atraparte con
una historia. En la novela se ha metido demasiado intelectual".

"Cuando uno es niño no tiene conciencia del paso del tiempo,
parece como si estuviese parado. Cuando era pequeño pensaba
que todo iba a ser siempre así, soñando y jugando. Y a partir
de cierta edad vuelven los recuerdos. Si no tienes vida no
tienes recuerdos. Y para un escritor doblemente. Parece como
si las cosas te impresionasen más, por eso después lo puedes
convertir en ficción".

"A mí el personaje del charnego, como tipo primario y atractivo,
siempre me ha resultado fascinante. Creo que es todo un
concepto estético. Además, la cosa no se queda en una mera
teoría: he visto más de un caso de señorita catalana loca
por individuos de uñas sucias y maneras bruscas".

En contra de lo que mucha gente cree, el cine sólo se nutre
en la literatura, pero desde el punto de vista narrativo del
oficio, no tiene nada que ver con ella. Lo cual no quiere
decir que no reciba influencia de las imágenes cinematográficas.
Con
las películas me ocurre un poco lo mismo que con las canciones
y las prendas de vestir: conforme van envejeciendo me gustan
más, como si el pasaje del tiempo las fuera despojando de
irritantes armonías a la moda y de efímeras elegancias,
sustituyéndolas por el toque personal de nuestra propia
capacidad de evocación.

A menudo me siento un superviviente, un fantasma. Creo que
todos lo somos un poco, supervivientes de nuestra infancia
y nuestra juventud. La infancia y la adolescencia es la
época en que se conforma la personalidad, en este caso la
personalidad literaria, y después cargamos ya para siempre
con ese fardo de ilusiones cumplidas a medias, o torcidas
o muertas.

No me fío de los nacionalismos ni de sus banderas, no me
fío de los himnos, ni de la historia oficial, ni de sus
monumentos, ni de su mística patriotera; me parecen formas
larvadas de racismo, petulancia y desdicha. En su nombre
se dicen sandeces, cuando no se cometen atrocidades.
