
En
principio podría presentarse como una sátira corrosiva
a un libro de Pedro Laín Entralgo ("Descargo
de conciencia") o mejor aún, como una burla de ciertos
personajes muy comprometidos con el franquismo y que,
una vez liquidado éste, pretendían lavar su imagen y
su conciencia declarándose liberales. Ahí está ese Luys
Forest, viejo escritor falangista que dice estar
escribiendo sus memorias cuando en realidad está retocando
una y otra vez el pasado para acomodarlo a los gustos
del presente. Su sobrina Mariana, la muchacha
de las bragas de oro, es la voz discordante que desmonta
una y otra vez las fantasías del viejo mentiroso. Sin
embargo, por debajo de esta simple trama surge un proyecto
literario mucho más ambicioso, pues plantea la esencia
misma del oficio de novelar, en lo que éste tiene de
operación tendente a sustituir una "realidad" por una
"ficción" que, en el fondo, llega a ser más real que
la realidad misma.