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"Emma"
de JANE AUSTEN
Esta novela me encanta, no sólo porque,
como dice Virginia Woolf, está escrita
desde una óptica femenina, sin tener en
cuenta prejuicios, recomendaciones o lecciones
masculinas, sino también y sobre todo porque
es una novela de intriga buenísima. El
suspense está magistralmente conseguido:
a partir del conocimiento del carácter,
las emociones y las intenciones de la protagonista
-Emma Woodhouse-, sumado a las sospechas e intuiciones
derivadas de pistas sutiles incluidas en lo que
hacen o dicen los otros personajes, se generan
unas expectativas en el ánimo del lector
hasta llegar al final donde comprueba si son ciertas
o no. En realidad, la intriga está basada
en la manipulación sutil de los sentimientos
del lector.
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"Una
habitación propia", de VIRGINIA WOOLF
Ensayo sobre la literatura y la mujer,
basado en el hecho de que las mujeres han aportada
poco a la historia de la literatura porque no
han gozado de independencia económica ni
han dispuesto de privacidad (una habitación
propia y un tiempo libre de interrupciones) para
dedicarse a escribir. Aunque el ensayo tiene ya
muchos años -surgió de una conferencia
que la autora dio en Cambridge en 1928-, sorprende
comprobar como, casi un siglo después,
parte de su análisis sigue siendo válido.
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"El
lector", de BERNHARD SCHLINK
Me gusta este libro, triste, inteligente, que
es a la vez una historia de amor y una historia
donde se plantean cuestiones éticas. El
tema principal de la novela reside en la pinza
emocional en que se encuentra atrapado Michel,
el protagonista, cuando descubre que Hanna, la
mujer a la que amó de adolescente, es acusada
de crueles crímenes de guerra. El amor
que todavía le despierta Hanna y la repugnancia
de pensar que pueda ser la autora de los hechos
terribles que se le imputan: dos emociones contradictorias,
pero ambas legítimas y reales. Casi podríamos
decir que la novela presenta el dilema entre comprender
y juzgar.
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© Gemma Lienas 2001 |
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