Sobre
Pedro Páramo

Pedro Páramo tuvo una larga gestación. Rulfo sostuvo que la primera idea de la novela la concibió antes de cumplir los treinta años, y ya en dos cartas dirigidas en 1947 a su novia Clara Aparicio se refiere a esta obra bajo el nombre de Una estrella junto a la luna, diciendo que le costaba algún trabajo (una interpretación del significado de este primer título puede encontrarse en el artículo “Una estrella para la muerte y la vida”, de Víctor Jiménez, en Tras los murmullos: lecturas mexicanas y escandinavas de Pedro Páramo, libro del que se proporcionan más datos en esta misma página oficial de Juan Rulfo). También declaró Rulfo posteriormente que los cuentos de El Llano en llamas fueron en parte una manera de aproximarse a su novela, y “Luvina” tendría en este proceso un papel primordial.
Gracias a una beca del Centro Mexicano de Escritores, de 1953-1954, puede llevar Rulfo adelante la escritura completa de la novela. Durante este proceso publica tres avances de la misma en diversas revistas: en el número 1 de “Las Letras Patrias (enero-marzo de 1954) aparecen los dos primeros fragmentos de la obra, con algunas variantes frente a la aparecida en libro un año después, y se anuncia ahí que el nombre de la misma será Una estrella junto a la luna. En el volumen VIII, número 10 de la revista Universidad de México, de junio de 1954, Rulfo da a concer dos fragmentos centrales de Pedro Páramo (cuyo título se presenta ahora como Los murmullos): el largo primer monólogo de Susana San Juan y el diálogo en la tumba entre Juan Preciado y Dorotea, cuando comentan las palabras de Susana que acaban de escuchar; Dorotea se extiende en una explicación del papel de Susana en la vida de Pedro Páramo para resumir a continuación lo que ocurrirá a partir de la muerte de ella: la ruina progresiva de Comala y los últimos años de vida del cacique. Finalmente, en la revista Dintelnúmero 6, de septiembre de 1954, aparecerán los tres últimos fragmentos de la obra (de nuevo anunciada como Los murmullos), con pequeñas variantes frente a la versión definitiva. Antes de la publicación de esta tercera revista depositará Rulfo en el Centro Mexicano de Escritores la copia al carbón, con algunas correcciones hechas a mano, del mecanuscrito de la novela, y hacia finales de septiembre, con más modificaciones igualmente a mano, entrega el original mecanográfico al primer editor de la novela.
La primera edición de Pedro Páramo apareció en marzo de 1955, y el libro La recepción inicial de Pedro Páramo (1955-1963), de Jorge Zepeda, hace un pormenorizado recuento de la crítica que se escribió en esos años, poco antes de la aparición del libro y en los años consecutivos, con una revisión de sus distintas ediciones y traducciones hasta el año de publicación de esta investigación ejemplar (2005, con motivo del cincuentenario de Pedro Páramo). Hay más detalles del libro de Zepeda en esta página oficial de Juan Rulfo.
Algunos críticos advirtieron de inmediato que se trataba de una obra maestra, aunque no faltarían lectores habituados a los esquemas novelísticos del siglo XIX que se desorientaron frente a su innovadora estructura, reaccionando con desconcierto. Pero los estudios más recientes al respecto, como el mencionado La recepción inicial de Pedro Páramo, han puesto en claro que desde el principio el reconocimiento a esta obra, dentro y fuera de México, ha sido ininterrumpido y creciente. Los estudios dedicados a Pedro Páramo son muy numerosos y se incrementan cada año.
Sobre Pedro Páramo se han expresado autores como Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez y Susan Sontag.
García Márquez escribió en 1980, al recordar su primera lectura de la novela:
“... Álvaro Mutis subió a grandes zancadas los siete pisos de mi casa con un paquete de libros, separó del montón el más pequeño y corto, y me dijo muerto de risa: ¡Lea esa vaina, carajo, para que aprenda! Era Pedro Páramo. Aquella noche no pude dormir mientras no terminé la segunda lectura. Nunca, desde la noche tremenda en que leí La Metamorfosis de Kafka en una lúgubre pensión de estudiantes de Bogotá —casi diez años atrás— había sufrido una conmoción semejante.”
También había dicho García Márquez en 1978:
“A Juan Rulfo, por otra parte, se le reprocha mucho que sólo haya escrito Pedro Páramo. Se le molesta siempre preguntándole cuándo tendrá otro libro. Es un error. En primer término, para mí los cuentos de Rulfo son tan importantes como su novela Pedro Páramo, que, lo repito, es para mí, si no la mejor, si no la más larga, si no la más importante, sí la más bella de las novelas que se han escrito jamás en lengua castellana. Yo nunca le pregunto a un escritor por qué no escribe más. Pero en el caso de Rulfo soy mucho más cuidadoso. Si yo hubiera escrito Pedro Páramo no me preocuparía ni volvería a escribir nunca en mi vida.”
En la parte final de su escrito de 1980 dice igualmente el colombiano, refiriéndose tanto a El Llano en llamas como a Pedro Páramo:
“Ahora quiero decir que he vuelto a leerlo completo para escribir estas breves nostalgias, y que he vuelto a ser la víctima inocente del mismo asombro de la primera vez. No son más de 300 páginas, pero son casi tantas, y creo que tan perdurables, como las que conocemos de Sófocles.”
Borges dejó escrito en 1985:
"Pedro Páramo es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aun de la literatura."
Y Susan Sontag escribió en 1994:
"La novela de Rulfo no es sólo una de las obras maestras de la literatura mundial del siglo XX, sino uno de los libros más influyentes de este mismo siglo."
Encuestas hechas por el diario español El País o el semanario alemán Die Zeit, así como por el Club Noruego del Libro y el Instituto Nobel de Suecia han arrojado resultados que ubican a Pedro Páramo entre las obras más importantes de la historia de la literatura en español y universal.
Opiniones similares a las de estos autores han expresado José María Arguedas, Gao Xingjian, Kenzaburo Oé, Tahar Ben Jelloun y otros. Los textos completos de los citados y de estos últimos, siempre sobre la obra de Juan Rulfo, se han reunido en el libro Juan Rulfo: otras miradas, coordinado por Víctor Jiménez, Julio Moguel y Jorge Zepeda, del que se proporciona más información en esta página oficial de Juan Rulfo.
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Obras, nueva edición de bolsillo que incluye El Llano en llamas, Pedro Páramo y Castillo de Teayo, este último es un texto breve, con algunas fotografías. Editorial RM.
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