| J.
S. ¿Podría dar una idea de cómo
llegó a encontrar la manera de escribir "Pedro
Páramo"? |
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| J. R. Pues en primer lugar, fue una
búsqueda de estilo. Tenía yo los
personajes y el ambiente. Estaba familiarizado
con esa región del país, donde había
pasado la infancia, y tenía muy ahondadas
esas situaciones. Pero no encontraba un modo de
expresarlas. Entonces simplemente lo intenté
hacer con el lenguaje que yo había oído
de mi gente, de la gente de mi pueblo. Había
hecho otros intentos -de tipo lingüístico-
que habían fracasado porque me resultaban
poco académicos y más o menos falsos.
Eran incomprensibles en el contexto del ambiente
donde yo me había desarrollado. Entonces
el sistema aplicado finalmente, primero en los
cuentos, después en la novela, fue utilizar
el lenguaje del pueblo, el lenguaje hablado que
yo había oído de mis mayores, y
que sigue vivo hasta hoy. |
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| J.
S. ¿Cómo ve usted el hecho de que algunos
críticos digan que "Pedro Páramo"
es una novela oscura? |
J. R. Bueno, para mí también, en realidad,
es oscura. Creo que no es una novela de lectura fácil.
Sobre todo intenté sugerir ciertos aspectos, no darlos.
Quise cerrar los capítulos de una manera total. Se
trata de una novela en que el personaje central es el pueblo.
Hay que notar que algunos críticos toman como personaje
central a Pedro Páramo. En realidad es el pueblo.
Es un pueblo muerto donde no viven más que ánimas,
donde todos los personajes están muertos, y aun quien
narra está muerto. Entonces no hay un límite
entre el espacio y el tiempo. Los muertos no tienen tiempo
ni espacio. No se mueven en el tiempo ni en el espacio.
Entonces así como aparecen, se desvanecen. Y dentro
de este confuso mundo, se supone que los únicos que
regresan a la tierra (es una creencia muy popular) son las
ánimas, las ánimas de aquéllos muertos
que murieron en pecado. Y como era un pueblo en que casi
todos morían en pecado, pues regresaban en su mayor
parte. Habitaban nuevamente el pueblo, pero eran ánimas,
no eran seres vivos.
| J.
S. Otra pregunta para mí importante: ¿cómo
se compagina la visión de un mundo muerto, y
por implicación de un México muerto; la
visión tan pesimista en donde se niega la progresión
del hombre en el tiempo, cómo compaginar esa
interpretación tan amarga con la de Juan Rulfo,
persona e individuo? |
J. R. Bueno, es que en realidad nunca he usado, ni en los
cuentos ni en "Pedro
Páramo", nada autobiográfico.
No hay páginas allí que tengan que ver con
mi persona ni con mi familia. No utilizo nunca la autobiografía
directa. No es porque yo tenga algo en contra de ese modo
novelístico. Es simplemente porque los personajes
conocidos no me dan la realidad que necesito, y que me dan
los personajes imaginados.
| J.
S. Pero se supone que una novela refleja la visión
del mundo que tiene su autor. |
J. R. Tal vez en lo profundo haya algo que no esté
planteado en forma clara en la superficie de la novela.
Yo tuve una infancia muy dura muy difícil. Una familia
que se desintegró muy fácilmente en un lugar
que fue totalmente destruido. Desde mi padre y mi madre,
inclusive todos los hermanos de mi padre fueron asesinados.
Entonces viví en una zona de devastación.
No sólo de devastación humana, sino de devastación
geográfica. Nunca encontré ni he encontrado
hasta la fecha, la lógica de todo eso. No se puede
atribuir a la Revolución. Fue más bien una
cosa atávica, una cosa de destino, una cosa ilógica.
Hasta hoy no he encontrado el punto de apoyo que me muestre
por qué en esta familia mía sucedieron en
esa forma, y tan sistemáticamente, esa serie de asesinatos
y de crueldades.
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