Juan
Rulfo realizó una gira por América del
Sur en diciembre de 1966, y a su paso por Bogotá
fue abordado por el reportero Enrique Santos, de El Tiempo, diario
que publicó la entrevista el día 16 del
mes y año mencionados, con el título de
"Latinoamérica desplazó a España
en la novelística". El reportero explica
el motivo de la visita de Rulfo y después de
presentarlo entra en el tema. Reproducimos la entrevista
completa, salvo la citada introducción:
Dentro de lo que en Colombia, y en América Latina, se puede considerar el campo cultural —que no es muy vasto ni muy sólido— el nombre de Juan Rulfo goza de inmenso prestigio. Sus libros El Llano en llamas (cuentos) y Pedro Páramo se han difundido en nuestra América, edición tras edición. La novela Pedro Páramo ha sido traducida a quince idiomas, el último de ellos el japonés. "Hablé con el traductor —dice Rulfo— antes de iniciar la gira. Naturalmente no entendí nada, porque todo eran signos y signos".
Se han tejido sobre Rulfo muchas leyendas. Unos dicen
que es un solitario, otros que detesta los reportajes,
y alguien contó alguna vez que como escritor
estaba terminado. En verdad, poco hay de lo primero
y nada de lo segundo. A nosotros nos pareció
Juan Rulfo persona de inefable sencillez. Más
que un reportaje fue una charla lo que con él
tuvimos. Contestó a nuestras preguntas sin
asomo de repugnancia por la entrevista. Es hombre
de mediana estatura, cabellos entre grises y castaños,
mirada dormida; fuma constantemente:
Le preguntamos si después de Pedro Páramo
no ha vuelto a publicar cosa alguna.
-A publicar no, a escribir sí -responde-.
Tengo un cuento que se llama El Gallo de Oro y que
fue llevado al cine. Precisamente su paisano García
Márquez (de quien hace grandes elogios) realizó
la adaptación y próximamente la editorial
Siglo XXI me va a publicar una novela: La Cordillera,
de temática muy diferente a Pedro Páramo.
Rulfo considera que el escritor tiene la misión
conjunta de plantear problemas sociales y de hacer
obra de arte. "Los problemas sociales -afirma-
se pueden plantear de una manera artística.
Es difícil evadir de una obra el problema social,
porque surgen estados conflictivos, que obligan al
escritor a desarrollarlo".
Sobre el problema principal que afronta el escritor
latinoamericano. Rulfo es categórico: no hay
comunicación, no circulan las obras, no hay
distribución y, esencialmente, no hay editores.
-En países como Uruguay apenas se está
organizando una editorial. Los escritores no tienen
a quien acudir para la publicación de sus libros.
Ese es, más o menos el problema general en
Latinoamérica.
-Dicen que usted es un solitario, poco amigo del
trato con las gentes
-Bueno, lo que pasa es que yo trabajo y no tengo
tiempo para hacer vida social. Voy de mi casa al trabajo
y del trabajo a mi casa. No es que sea propiamente
un solitario.
-¿Usted se dedica exclusivamente a escribir?
-No. Como le dije, trabajo, hago otras cosas. En
el Instituto Nacional Indigenista colaboro en los
libros de Antropología social. Allí
los corregimos, redactamos los textos, etc. Es una
labor que demanda tiempo y cuidado.
-Y como era inevitable, la conversación recae
sobre Pedro Páramo, la gran novela de Rulfo,
uno de los mayores éxitos literarios de nuestro
tiempo.
-Pedro Páramo no tiene origen -dice Rulfo-.
Es una de esas cosas que se le ocurren a uno. Producto
de la imaginación. Allí utilizo la técnica
del contrapunto, porque están rotos el tiempo
y el espacio. Es decir, los personajes son todos muertos
y los muertos no ocupan lugar en el espacio, ni en
el tiempo. Quizás ni en la misma conciencia.
Podría haber sido una novela explícita,
pero el tema no se prestaba para ello y hubo muchas
razones que obligaron al autor a no interferir en
varios aspectos de la obra. Las cosas absurdas no
son para discutir si están o no dentro de la
lógica. En fin, eso lo descubrieron los críticos.
Yo eliminé las explicaciones, las moralejas,
de que tanto se abusa en nuestra literatura.
-¿Usted considera que su novela, a pesar de
ser tan mexicana, es también universal?
-La gente se muere dondequiera. Los problemas humanos
son iguales en todas partes. No son temas nuevos el
amor, la muerte, la injusticia, el sufrimiento, que
están sugeridos en Pedro Páramo. Me
han dicho que es "una novela de amor a los desamparados".
Yo no sé. Yo narro la búsqueda de un
padre, como una esperanza. Como quien busca su infancia
y trata de recuperar sus mejores días, y en
esa búsqueda no encuentra sino decepción
y desengaño. Y al final se derrumba su esperanza
"como un montón de piedras".
Rulfo posee excelentes conocimientos sobre los movimientos
literarios tanto de América Latina como del
resto del mundo. Según él, hay muy buenos
novelistas latinoamericanos: Miguel Ángel Asturias,
Arturo Uslar Pietri, Guimaraes Rosa, Mario Vargas
Llosa, Julio Cortázar, Mario Benedetti, Augusto
Roa Bastos, Gabriel García Márquez.
"La literatura latinoamericana -asevera- desplazó
a la española y está ocupando su lugar".
Rulfo no cree que en Europa se atraviese por una
crisis literaria. "Surgen novelistas, muy buenos
novelistas, como hongos. Aquí conocemos muy
pocos, porque carecemos de fuentes de información.
Lo que sí hay en Europa es una crisis de la
poesía. Con relación a Europa, el único
país que está a la zaga de la novela
es España. En cambio tiene excelentes poetas".
"Donde sí atraviesan -agrega- por una
crisis literaria total es en Estados Unidos. Esa pléyade
de escritores que floreció después de
la guerra se terminó ya. Ahora tienen dos o
tres figuras; antes tenían 15 o 20 gigantes
de la novela. Los de hoy son enanitos, sin fuerza,
sin calidad literaria. A cualquier Saul Bellow yo
le enfrentaría "El Señor Presidente",
de Miguel Ángel Asturias, que se la gana con
exceso. En los Estados Unidos hay ahora una especie
de literatura nacionalista, sin definir. Ellos han
formado alrededor de Arthur Miller un círculo
compacto, que no les da beligerancia a quienes no
pertenecen a él. Los aplasta".
Opina que la novela es una fábula y que no
se puede clasificar la técnica novelística
porque cada quien tiene la suya propia. Sobre el desarrollo
del movimiento literario en México, dice: "Allá
se están tomando estas cosas más en
serio y más en broma, también. Ya existen
los medios de publicidad que se encargan de hacer
el escándalo -positivo o negativo- en torno
a la obra que aparece. Y ya la gente, no sólo
los intelectuales, sino todos, están hablando
de los libros. Los comentan y discuten. No es muy
grande el movimiento, pero se ha creado la inquietud".
A este respecto Rulfo cree que hay más movimiento
en Colombia, Venezuela, Argentina y Chile. "En
el Cono Sur de Latinoamérica se lee mucho más
que en el Norte".
La Cordillera, nueva novela de Juan Rulfo, aparecerá
a mediados de julio de 1967. Le preguntamos si, aparte
de la prosa no cultiva también la poesía.
"No, no", responde con sonrisa socarrona.
Y en el mismo tono añade: "Los poetas
dicen que la poesía no puede entrar dentro
de la prosa. Sin embargo, ellos se permiten hacer
poemas prosaicos. Los poetas gozan de impunidad para
decir lo que quieran y como quieran, aunque sea en
la forma más antipoética. En cambio
al prosista se le exige más, se le ponen más
barreras".
Al concluir la charla dice, recordando la gira: "Ésta
ha sido un maratón, pero ya estamos saliendo
de la piscina".
|